Amaia brilla en Madrid en su concierto más multitudinario y esperado

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El pasado 23 de febrero, Madrid recibió a Amaia en el Movistar Arena, quien presentó su gira Si abro los ojos no es real. Tras el lanzamiento de su esperado tercer álbum el 31 de enero, la expectación por este concierto era muy alta.

La noche empezó de una forma un tanto sosa. Amaia arrancó sentada al piano cantando la primera canción de su último proyecto, Visión. Las primeras canciones, Tocotó, Magia en Benidorm y La vida imposible, se interpretaron sin el apoyo de visuales o efectos escénicos. En estos primeros temas, la artista estaba sola, casi como si quisiera que el público se centrara únicamente en su voz y en la fuerza de su interpretación. Sin embargo, esa simplicidad inicial dejó a muchos con ganas de ver algo más espectacular.

Pero poco a poco el concierto fue transformándose y desenvolviéndose a través de una serie de actos, tres en total. Con cada nuevo acto, se iba desvelando una puesta en escena más elaborada, como con una banda en directo o un grupo de coristas que fueron llenando el ambiente y ganando en intensidad y emoción. Fue como si, a medida que avanzaba la noche, el escenario se encendiera y revelara todo el potencial de Amaia como artista.

Una artista polifacética dispuesta a mostrar su potencial

Lo que realmente cautivó a los asistentes fue la capacidad de Amaia para reinventarse en directo. En un momento dado, mientras interpretaba Despedida, se atrevió a taconear homenajeando a su abuela. En otra ocasión, sorprendió al público al tocar el arpa, la guitarra y el piano, cambiando de instrumento con naturalidad y dejando ver que su talento abarca mucho más que una simple interpretación vocal. Cada gesto confirmaba que Amaia es una de las artistas más completas del panorama musical español.

Uno de los momentos más memorables de la noche llegó cuando Amaia se sentó al piano para interpretar su versión de Me Pongo Colorada de Papa Levante. Su voz, sublime y sobrecogedora, parecía provenir de otro mundo, atrapando a cada persona presente en el recinto. A medida que la canción avanzaba, la emoción crecía en un ascenso imparable, mientras sus manos golpeaban las teclas con una intensidad casi visceral, haciendo retumbar las notas graves con una fuerza arrolladora. Era imposible apartar la mirada, imposible no sentir el nudo en la garganta: un derroche de voz, pasión y verdad que nos dejó completamente hipnotizados.

Un reencuentro más que querido y más que esperado

La noche tenía reservada un momento más espectacular con la aparición sorpresa de Aitana, su excompañera de Operación Triunfo 2017. Juntas cantaron su colaboración de 2022, La Canción Que No Quiero Cantarte, seguida de un corto fragmento de Ave María de David Bisbal. El público enloqueció por completo y cantaba a todo pulmón, creando una atmósfera de euforia colectiva.

Una noche que Amia recordará, y todo su público también

El concierto cerró con una sensación de satisfacción y asombro, con Amaia cantando Tengo Un Pensamiento y Bienvenidos Al Show de la manera más triunfal posible y con todo el público a sus pies.

En definitiva, la tercera noche de la gira de Si abro los ojos no es real en Madrid pasó de ser un inicio discreto a convertirse en un espectáculo lleno de matices e intensidad, donde Amaia demostró que es una de las artistas más completas de nuestro país. Una noche que dejó claro que, a veces, la verdadera magia está en la transformación y en la capacidad de sorprender en cada acto.

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