Dua Lipa arrancó su Radical Optimism Tour europeo en Madrid con un show impresionante. Confeti, fuego, baile y una artista más cercana que nunca con sus fans. Durante casi dos horas, el Movistar Arena tembló con su nuevo álbum, sus grandes éxitos y una puesta en escena pensada al milímetro para disfrutarla a lo grande.
La calma del mar y las olas que representan el disco Radical Optimism, y que servían de intro al concierto de Dua Lipa en Madrid, se cortaron en seco en cuanto ella apareció en el escenario entre dos olas y un humo casi celestial.
Puede que Dua Lipa no tenga los fans más intensos y acérrimos del pop, pero en ese momento, las más de 15.000 personas que llenaban el recinto se rindieron a sus pies y comenzaron a gritar. La histeria ya estaba desatada.
Del mar al desierto, pasando por el Club Future Nostalgia
El concierto arrancó con Training Season, uno de los singles de su último álbum, Radical Optimism. Un comienzo potente para reivindicar un disco que ha sido muy criticado e ignorado incluso en los Grammys.
Aunque al principio los visuales eran marítimos, el resto del show tiró más hacia lo desértico, como en temas como Maria o Falling Forever, o hacia una auténtica fiesta clubbing con todo el espíritu de Future Nostalgia, álbum que, cinco años después, sigue demostrando ser completamente monumental con clásicos que aún interpreta como Physical, Don’t Start Now o Levitating.
Fuego, confeti, baile y mucho poderío
A los diez minutos de concierto ya estaba claro que tanto lo visual como la producción iba a ser digna de un concierto de estadio. En la tercera canción, Break My Heart, ya había confeti con forma de corazón. Después en Hallucinate, y por supuesto, en One Kiss, donde el remix hizo que todo el mundo saltara sin parar.
Dua cuida todos los detalles. La pasarela del escenario terminaba en un círculo donde se rodeó de su banda y sus coristas para interpretar canciones más íntimas y tranquilas como Maria o These Walls. Aunque también llevó a sus bailarines a ese espacio para estar más cerca del público en temazos como Hallucinate, New Rules o Electricity, auténticos bangers de su etapa más disco-pop.
En ese círculo hubo de todo: confeti, fuego, baile y una presencia escénica que dejaba muy atrás los prejuicios que hubo sobre ella en sus inicios. En una plataforma circular que se elevaba, cantó parte de Love Again y Anything for Love, e incluso mandó callar a las más de 15.000 personas que estábamos allí.
Ella estaba y se sentía poderosa, única e inigualable.
Más cercana que nunca con sus fans españoles
Ya es tradición en esta gira que Dua cante una canción del país que visita. En Australia la vimos cantar Rush con Troye Sivan, y también Can’t Get You Out Of My Head de Kylie Minogue. En Nueva Zelanda, Royals de Lorde. Para la primera noche en Madrid, primera parada del tour europeo, se atrevió con algo de nervios, pero con un español casi perfecto, a cantar Héroe de Enrique Iglesias.
Que Dua Lipa adora Madrid no es ninguna novedad, sobre todo por su cercanía a gente como Pedro Almodóvar, Alana S. Portero o Aron Piper, pero esta vez se mostró más cercana que nunca. Bajó al foso del escenario a hablar con los fans en un español súper comprensible, se hizo fotos, vídeos, y en el momento Be The One, su primer hit allá por 2015, se subió a cantarla con el público, con el móvil de un fan en la mano. Desde luego, el vídeo más valioso de su galería.
Radical Optimism, en lo alto de su discografía
Este tour es la mejor forma de hacer justicia tanto al disco Radical Optimism como a la gira de verano que dio el año pasado por festivales y unas pocas fechas sueltas en lugares como Berlín, Nimes o Pula. Canciones como Houdini, con la que cerró el show y en la que nos regaló un solo de guitarra increíble, End Of An Era, en la que se presentó envuelta en plumas enormes o Whatcha Doing, donde mostró su versión más sensual, están a años luz de las críticas que recibió el álbum.
Dua sabe que este disco está hecho para vivirlo en directo y para disfrutarlo con su gente. Y eso fue exactamente lo que pasó en Madrid.






