Zara Larsson es una popstar que poco a poco está saliendo de la casilla de infravalorada. Tras el éxito del single Midnight Sun y, después de su anterior álbum VENUS (una completa decepción de pop genérico e inconsistente), no esperábamos gran cosa de este nuevo álbum, pero ha conseguido sorprender.
El verano interminable de Zara Larsson
Midnight Sun se inspira en el verano en Suecia y en el sol de medianoche (en el norte el sol no llega a ponerse). Zara Larsson convierte esa idea en un álbum que busca mantener esa sensación de una noche de verano que no termina.
Y si Zara buscaba transmitir esa sensación de verano interminable, lo ha conseguido. Aquí todos los temas se sienten frescos, disfrutones y despreocupados. Es un álbum pop fácil de escuchar de principio a fin. Fluye, mantiene el ánimo arriba y, sobre todo, no pretende ser otra cosa que un disco para disfrutar y bailar.
Un álbum de pop fácil, disfrutón y coherente
Zara, a pesar de su dulce tono, tambien sabe lucir su voz, como en Blue Moon. Saturn Returns (que al principio parece encajar algo menos en el LP) termina por sorprender y se siente hasta como un tema monumental. Hay cabida para todo tipo de canciones, de la elegancia al descaro, y, aun así, el álbum mantiene una coherencia sonora.
A esa línea se suman la soltura y el desparpajo de Pretty Ugly y Hot & Sexy, mientras asoma con naturalidad el pulso del pop europeo (Eurosummer podría ser perfectamente un hit rumano al estilo de Inna). El resultado es un trabajo que no busca complicarse y que cumple con creces su propósito de capturar la sensación de un verano que no se acaba, con canciones de pop facilonas, que se disfrutan y que invitan a moverse.
Lástima que haya llegado a finales de septiembre, porque habría sido una banda sonora perfecta para el verano de 2025.





