Bruno Mars sorprende con ritmos latinos en «The Romantic»

Han pasado diez años desde su último álbum en solitario y, tras ganar el cuestionable Grammy a Álbum del Año en 2017, Bruno Mars regresa con The Romantic, un trabajo breve de apenas 31 minutos y 9 canciones, que apuesta por el amor como eje central.

Un concepto claro: el amor como identidad

The Romantic es, probablemente, su proyecto más definido a nivel conceptual. Si en discos anteriores predominaban la celebración, el lujo y la fiesta, aquí la idea principal es el amor desde una mirada clásica, elegante y nostálgica. No es simplemente un álbum con canciones románticas: es un disco que construye una identidad alrededor de ese concepto. Bruno deja a un lado al showman exuberante y al icono funk desenfadado para convertirse en “el romántico” en el sentido más tradicional, casi como un cantante romántico moderno que retoma la esencia del soul y el bolero

El propio título funciona como toda una declaración de intenciones. The Romantic define el personaje que decide encarnar a lo largo del álbum. No hay ironía ni ambigüedad emocional: el amor se presenta de forma directa, vulnerable y solemne. Las letras hablan de deseo, devoción, reconciliación y entrega, alejándose del descaro que caracterizaba sus últimos lanzamientos. En ese sentido, el disco podemos entenderlo como una reivindicación del romanticismo “a la antigua”, tema curioso teniendo en cuenta los tiempos que corren.

A nivel musical, esa intención se refuerza con una producción cálida y orgánica. Predominan las cuerdas suaves, los metales delicados y los grooves de inspiración setentera que evocan el soul romántico clásico, muy presente en temas como Why You Wanna Fight?. La voz de Bruno, sobre todo cuando recurre al falsete, aporta intimidad y una sensualidad contenida que envuelve todo el conjunto. El álbum mantiene además una coherencia sonora muy marcada: no hay grandes giros estilísticos, sino una continuidad emocional que sostiene el concepto de principio a fin.

Influencias latinas y regreso al soul setentero

El disco llegó precedido por I Just Might, un primer adelanto funk-disco que encaja perfectamente con el Bruno que ya conocemos. Ese single hizo pensar que el álbum seguiría esa línea tan característica suya, y tan poco innovadora dentro de su propia discografía, pero el resultado final va por otro camino.

El arranque con Risk It All sorprende: un bolero de referencias mexicanas, trompetas con matices de mariachi y arreglos de cuerda de balada que crean una atmósfera emotiva con aires latinos. Llama la atención verlo en este terreno, ya que, pese a ser hijo de padre puertorriqueño, nunca había explorado de forma tan clara estas influencias. Por supuesto, es inevitable pensar que el boom reciente de la música en castellano y de la reivindicación de las raíces como parte del mensaje de la mano de artistas como Bad Bunny o Karol G haya tenido algo que ver.

Después llega Cha Cha Cha, que continúa con las influencias latinas, siendo la última del álbum que las incorpora de manera tan clara. Esta incluye una elegante reinterpretación del éxito de 2003 Slow Motion, aportando un toque nostálgico dentro de una producción moderna y refinada.

A partir de ahí, el disco se convierte en una oda al soul y al funk de los 70, muy en la línea a la que Bruno nos tiene acostumbrados. Se echan en falta más momentos disco-funk como el del adelanto I Just Might, terreno que ya ha explorado con acierto en temas como Treasure, Uptown Funk o incluso en el álbum que publicó junto a Anderson .Paak en 2021.

On My Soul es de las más destacadas: su energía y groove recuerdan claramente al estilo de Curtis Mayfield o Marvin Gaye, referentes habituales cuando se habla del sonido de Bruno.

De momento, en las primeras escuchas, es difícil señalar cuál será el gran temazo del álbum o cuál podría hacerse viral en TikTok como ocurrió recientemente con APT. junto a ROSÉ. Diez años de espera pueden saber a poco para un trabajo que solo sorprende realmente en sus dos primeras canciones por ese giro latino más inesperado. El resto son temas disfrutables, bailables y que probablemente crecerán en directo, aunque ninguno termina de brillar tanto como el lead single.

Aun así, Bruno Mars vuelve a demostrar que es uno de los mejores haciendo lo suyo. Puede que no reinvente en exceso su sonido, pero reafirma que es uno de los grandes artistas pop de su generación, capaz de crear canciones que entran a la primera y se quedan contigo.

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