Alba Farelo, AKA Bad Gyal, empezó cantando sobre Mercadona y vistiendo de Primark, tal y como ha confesado ella misma en varias ocasiones, y ahora la vemos ponerse «más cara». Viste de marca, trabaja con productores de renombre a nivel mundial y llena arenas allá por donde va.
El pasado 6 de marzo volvió con Más Cara, su segundo álbum de estudio, cuyo título ya deja clara la intención del proyecto: mostrar su versión más grande, más ambiciosa y más segura de sí misma.
El nombre del álbum juega con la estética del lujo, la actitud de diva y el poder que siempre ha proyectado la artista catalana. Más Cara no habla solo de dinero o glamour, sino también de presencia, estilo y confianza. Es la Bad Gyal que domina el juego, la que se sabe influyente y que lleva casi una década marcando tendencia dentro de la música urbana.
El álbum no sigue una narrativa conceptual cerrada, pero funciona como una especie de playlist de influencias y moods donde la artista se mueve con libertad entre sonidos del Caribe, el pop, el dancehall y el reguetón contemporáneo.
Un sonido más global y mainstream
Si algo queda claro en Más Cara es que Bad Gyal ya juega en una liga más grande. Su sonido se ha vuelto más mainstream y global, pensado para un público internacional y para sonar en playlists y clubs de medio mundo.
El reguetón toma aquí el papel protagonista y se acerca a la estética del mainstream latino actual. Eso implica también que el dancehall, género con el que construyó gran parte de su identidad al principio de su carrera, queda algo más en segundo plano. No desaparece del todo, pero sí se siente menos central que en sus primeras etapas de temas como Jacaranda u Open The Door.
Aun así, la esencia Bad Gyal sigue presente. Se reconoce al instante en la forma de escribir, en el tono provocador y en esas letras explícitas y sugerentes con las que conquistó al público español cuando empezó a despuntar alrededor de 2016. Esa mezcla de sensualidad, seguridad y picardía continúa siendo una de sus señas de identidad más claras.
Aunque Bad Gyal tampoco juega siempre en terreno seguro a lo largo de las 19 canciones del disco. Se permite experimentar con sonidos distintos a su fórmula habitual, como en Fuma, uno de los temas más electrónicos y nocturnos del álbum, donde apuesta por un perreo con influencias de guaracha y dancehall, llegando incluso a apostar por ella como single promocional del álbum.
El beat, dominado por sintetizadores rápidos y una base contundente, construye una atmósfera de rave latina que conecta con la cultura club actual. Aunque el álbum apuesta más por el reguetón mainstream, en Fuma todavía se percibe esa influencia caribeña que siempre ha marcado la identidad sonora de la artista.
Muchas colaboraciones que dan visibilidad, pero no aportan calidad
Otro de los puntos clave del disco son sus colaboraciones, que ayudan a reforzar esa vocación internacional del proyecto. Gracias a ellas, Bad Gyal amplía todavía más su alcance y conecta con públicos de distintos mercados dentro de la música urbana. Aunque la artista ya lleva años muy asentada en Latinoamérica, en parte gracias a colaboraciones previas con nombres como Ñengo Flow, Tokischa o Young Miko, en Más Cara vuelve a rodearse de voces reconocibles del género como Chencho Corleone, Ozuna o J Alvarez para seguir consolidando su presencia global.
Sin embargo, estas colaboraciones se sienten algo cortas, no llegando a destacar dentro del conjunto del álbum. Alba siempre dice que la visión artística es suya, pero en este caso parece que estuvieran pensadas más por el alcance mediático de algunos artistas que por la calidad musical que realmente aportan.
En comparación, colaboraciones anteriores de Bad Gyal funcionaron de manera mucho más orgánica y efectiva, como Chulo pt.2 o, si me apuras, incluso Real G con Quevedo, ambas del álbum anterior, La Joia, uno de nuestros destacados del 2024.
«Noticia de Ayer»: el gran candidato a hit del verano
Las canciones de Bad Gyal están echas para mover el culo y sonar en clubs y en fiestas, el reto está en identificar cuál de entre las 19 que nos ofrece este proyecto será cuál es la que más va a estar en el imaginario colectivo de la fiesta veraniega. De momento, hay una que destaca especialmente: Noticia de ayer. Este tema apuesta por una mezcla muy efectiva de merengue con toques house, creando un ritmo animado y pegadizo que entra prácticamente desde la primera escucha.
Con su energía festiva y su estribillo directo, tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los temas más escuchados del disco, especialmente en fiestas de pueblo, discotecas y sesiones de DJs durante los próximos meses.
Bad Gyal sonando en las pistas del mundo entero
Más Cara confirma que Bad Gyal está en una nueva etapa. El disco apuesta por un sonido más internacional y accesible, pero sin perder del todo los elementos que la hicieron destacar dentro de la escena urbana. Puede que el proyecto deje un poco atrás el espíritu más underground de sus inicios, pero también demuestra que la artista sabe adaptarse al momento y ampliar su alcance sin renunciar a su personalidad.
En definitiva, Más Cara es un álbum que refleja a una Bad Gyal que ya no juega solo en casa: su reguetón es ahora global y claramente pensado para dominar pistas de baile de medio mundo.





