Midnight Sun: Girls Trip tenía todos los ingredientes para ser uno de los grandes movimientos pop del año, con una Zara Larsson en plena reconexión con el público, un álbum original que había reforzado su identidad y una lista de colaboradoras pensada para convertir cada canción en un pequeño evento. Pero, aunque el concepto prometía un viaje global, el resultado termina pareciendo más una maleta caótica que una ruta bien pensada.
Un remix album que no encuentra su propio mapa
La idea de Midnight Sun: Girls Trip es reinterpretar las canciones de Midnight Sun con una colaboradora distinta en cada parada. Un movimiento que conecta directamente con la fiebre reciente de los remix albums, especialmente con Brat and it’s completely different but also still brat, el proyecto con el que Charli xcx no solo alargó una era, sino que consiguió reconstruirla desde otro lugar. El problema es que aquí la comparación no juega del todo a su favor.
En el disco de Charli, cada remix se adaptaba al universo de quien entraba en la canción, pero sin perder la esencia de Charli xcx. Había caos, sí, pero también una dirección. Y por eso el proyecto funcionaba, porque aunque cada invitado llevaba el tema a su terreno, todo seguía formando parte del mismo mundo. Incluso había canciones que podían competir con las originales o directamente superarlas.
En Midnight Sun: Girls Trip, en cambio, el caos no siempre está tan bien llevado. La idea de “viaje de chicas” pintaba genial. Zara hace las maletas, invita a distintas artistas y convierte cada canción en una parada diferente. El problema es que muchas veces ese viaje no parece tener una ruta clara. Algunas colaboraciones cambian la canción, pero no la hacen crecer, y por eso el proyecto no termina de convencer. El caos se siente más accidental que creativo. Las canciones saltan de un sitio a otro, las colaboraciones no siempre parecen elegidas desde la esencia de cada tema y muchas versiones no consiguen justificar su existencia frente a las originales. Por eso, más que ampliar el universo de Midnight Sun, el viaje acaba pareciendo desorganizado y poco convincente.
Demasiadas paradas y poca dirección
El mayor fallo de Midnight Sun: Girls Trip está en que no todas las invitadas entran para potenciar la canción. Algunas la desplazan. Blue Moon, por ejemplo, no es una mala versión, pero se va tanto al terreno de Kehlani que acaba pareciendo más una canción suya que una evolución natural del mundo de Zara.
Algo parecido ocurre con Hot & Sexy junto a Tyla, aunque aquí el problema es distinto. Apenas hay sensación de reinvención. La canción se mantiene demasiado pegada a la versión original y, cuando llegan los cambios, no terminan de elevarla. Saturn’s Return tiene una intención más atmosférica y experimental junto a Malibu y Helena Gao, y ahí sí se entiende mejor el intento de llevar la canción a otro lugar, pero incluso así, el tema se hace excesivamente largo.
Y luego está Eurosummer, donde el disco comete su mayor error. La versión original ya miraba hacia ese eurodance de verano, con ecos muy claros del pop rumano de finales de los 2000 y principios de los 2010. La propia Zara ha mencionado referencias como Mr. Saxobeat de Alexandra Stan y Hot de INNA al hablar de ese imaginario sonoro. Por eso resulta casi inexplicable que el remix no cuente con INNA, Alexandra Stan o alguna figura directamente vinculada a ese universo.
Contar con Shakira puede tener sentido desde una lógica global. Shakira es enorme, reconocible y tiene un impacto inmediato. Pero artísticamente la decisión no termina de encajar. La canción pierde parte de su esencia eurodance y se convierte en algo más genérico, menos específico, menos Eurosummer. En lugar de reforzar el ADN del tema, lo desvía hacia otro sitio completamente distinto.
El resultado es un álbum muy irregular. Midnight Sun: Girls Trip quería ser una celebración pop internacional, una especie de pasaporte lleno de colaboraciones femeninas, pero acaba sonando más a recopilación de ideas que a proyecto cerrado. Zara Larsson tenía entre manos una oportunidad perfecta para demostrar que Midnight Sun podía crecer más allá del álbum original. Al final, lo que prometía ser un Girls Trip por el mundo acaba pareciéndose más a una escapadita de vuelta al Khia Asylum.





