Kim Petras ha vuelto con Detour, un disco mucho más caótico, electrónico y personal que sus últimos trabajos. Después de varios años intentando encajar dentro del pop más comercial, la artista ha decidido tomar otro camino y recuperar el control de su propia música.
Un desvío para recuperar el control
El título resume bastante bien el concepto del álbum. Detour significa literalmente «desvío» y representa la decisión de Kim Petras de salirse de la carretera por la que sentía que estaba avanzando su carrera.
La cantante ha explicado que llegó a sentirse cada vez más desconectada de la música que estaba creando. Mientras participaba durante el día en actividades, sesiones, más orientadas hacia la industria, por la noche empezó a trabajar en su casa con Margo XS en canciones que le resultaban mucho más emocionantes, y ese proyecto paralelo terminó convirtiéndose poco a poco en Detour.
La situación terminó explotando cuando Kim Petras contó públicamente que llevaba meses esperando una fecha de lanzamiento para el álbum y pidió abandonar Republic Records. Ahora ha publicado el disco a través de BunHead Records junto a Amigo Records, iniciando una etapa mucho más independiente y con mayor control creativo.
Más personalidad y menos pop prefabricado
El cambio respecto a Feed the Beast y Problématique se nota una barbaridad. Ambos discos tenían canciones disfrutables, algún que otro temazo, pero también sonaban demasiado fáciles, previsibles y pensados para encajar dentro de una fórmula comercial. Especialmente Feed the Beast, que intentaba presentar a Kim Petras como una estrella del pop más convencional después del éxito de Unholy, pero terminaba perdiendo parte de aquello que hacía especial a la artista.
Detour toma una dirección completamente distinta. Las canciones son más agresivas, extrañas y descontroladas. Hay sintetizadores saturados, bases electrónicas mucho más intensas, y precisamente por eso, el álbum tiene bastante más personalidad. En la producción han participado colaboradores como Margo XS, Frost Children, Porches y Nightfeelings. Kim Petras también aparece acreditada como productora del disco por primera vez.
Un disco mucho más Kim Petras
Pero Detour no es un álbum perfecto. De hecho, asumir más riesgos también provoca que algunas canciones resulten bastante difíciles de defender inevitablemente.
Check It es la peor canción de toda su discografía. Es repetitiva, molesta y no hay ninguna razón clara para volver a escucharla. Polo tampoco funciona demasiado bien, con una producción demasiado estridente que termina agotando más que enganchando.
Pero, por supuesto, el disco tiene sus hits y canciones buenísimas. Need for Speed es uno de los grandes temazos del proyecto, con un estribillo inmediato y una energía que representa perfectamente la idea de ir demasiado rápido por una carretera que ya no lleva a ninguna parte. DTLA aporta un punto más sensual, oscuro y nocturno, mientras que Brutalist muestra la cara más emocional del álbum, una reflexión sobre los cambios, la pérdida y quién decide realmente cuándo una transformación significa arruinar algo.
El resultado es un disco que no es perfecto, pero sí bastante chulo y disfrutable. Después de varios proyectos demasiado calculados, Kim Petras vuelve a sonar como Kim Petras, y eso es lo más importante. Agradecemos profundamente que haya tomado el desvío correcto y esperamos que no vuelva a perderse por la carretera del pop previsible, genérico y ligeramente cutre de Feed the Beast. Aunque, siendo sinceros, nada superará sus álbumes de Halloween, Turn Off the Light.





