ADÉLA no entró en KATSEYE, pero ha hecho algo mejor: «PRIMA»

Cada año surgen nuevas artistas que parecen prometer más o menos, pero algunas terminan convirtiéndose en auténticos fenómenos. 2024 fue el año de Chappell Roan y Doechii, 2025 el de Addison Rae y Olivia Dean, y este 2026 parece estar siendo el turno de artistas como Slayyyter y ADÉLA.

ADÉLA es una de las nuevas artistas pop más interesantes del momento, no solo por su música y su proyecto, sino también por toda la narrativa y la historia que hay detrás. ADÉLA, cuyo nombre completo es Adéla Jergová, nació y creció en Bratislava, Eslovaquia. Tiene 22 años y, aunque gran parte del público la conoció gracias a Dream Academy, su historia artística comenzó mucho antes.

Desde pequeña estuvo muy vinculada al mundo del espectáculo y se formó como bailarina de ballet. Su trayectoria fue especialmente exigente: con apenas 14 años se trasladó fuera de Eslovaquia para continuar su formación en la Vienna State Opera Ballet Academy y, posteriormente, pasó por Londres para estudiar en la English National Ballet School.

Pero, aunque el ballet era su formación principal, ADÉLA tenía una obsesión paralela: quería convertirse en una estrella del pop.

Ella misma ha contado que aprendió inglés consumiendo Disney Channel y YouTube, mientras crecía fascinada por la cultura pop estadounidense. Beyoncé, Rihanna, Miley Cyrus, Madonna y Ariana Grande se encontraban entre sus grandes referencias: el sueño de cualquier niña que creció obsesionada con las estrellas del pop.

Su vida, de hecho, siempre ha estado marcada por esa sensación de haber estado preparándose para llegar a un escenario diferente. El ballet le dio disciplina, técnica y una mentalidad extremadamente competitiva, pero finalmente decidió dejar ese camino para centrarse por completo en la música.

Un proyecto que nace de la expulsión de lo que sería KATSEYE

La mayoría del público internacional conoció a ADÉLA en 2023, cuando participó en The Debut: Dream Academy, el programa creado por HYBE y Geffen Records para formar el grupo que posteriormente se convertiría en KATSEYE.

ADÉLA consiguió entrar entre las 20 concursantes seleccionadas tras un enorme proceso de audiciones, pero fue eliminada relativamente pronto mediante la votación del público. En aquel momento, uno de los ejecutivos del programa le dijo algo que ahora parece casi profético: la veían más como artista solista.

Su paso por el programa se hizo todavía más conocido gracias al documental de Netflix Pop Star Academy, que mostró parte de su experiencia y ayudó a que el público conectara con ella. Sin embargo, ADÉLA no siempre ha hablado de aquella etapa de manera positiva. En entrevistas posteriores llegó a describir ese periodo como uno de los años más difíciles de su vida.

Y aquí está una de las cosas más interesantes de su narrativa: no intenta convertir su eliminación de KATSEYE en una historia de venganza.

Su discurso no consiste simplemente en un “me rechazaron y ahora voy a demostrarles que se equivocaron”. Aunque, obviamente, el hecho de haber sido eliminada forma parte de su historia, ADÉLA parece haber entendido que su experiencia en Dream Academy terminó siendo el punto de partida para construir algo que probablemente encaja mucho mejor con ella: una carrera como solista.

KATSEYE fue, en cierto modo, la puerta que hizo que el mundo la conociera, pero también el momento en el que empezó a definirse su identidad individual.

ADÉLA y sus raíces eslovacas

ADÉLA vive actualmente en Los Ángeles, pero gran parte de su discurso artístico parte precisamente de la idea de haberse sentido obligada a marcharse allí para poder triunfar en la música. Ya lo cuenta en su canción KGB, en la que explica cómo, desde los ocho años, sintió la necesidad de aprender inglés para poder dedicarse a este mundo y cómo acabó convirtiéndose en inmigrante desde los 18.

El mejor ejemplo de esta relación con sus raíces es Ain’t In LA, la canción que la llevó a la fama internacional y que está haciendo que todos los amantes del pop quieran verla en directo. El tema reflexiona sobre el camino que ha recorrido desde que dejó su país para perseguir su sueño de convertirse en una estrella pop.

El videoclip fue rodado en Bratislava, su ciudad natal, y juega precisamente con el contraste entre su fascinación por Estados Unidos y sus raíces eslovacas. ADÉLA reivindica que en su país también hay “bad bitches”, porque no todas pueden estar en Los Ángeles, jugando así con esa idea de imposición cultural estadounidense de que todo lo bueno y todo el entretenimiento nacen allí.

La canción surgió después de una visita a casa. ADÉLA encontró fotografías de su madre cuando tenía 18 años, algo que provocó una reflexión sobre las oportunidades, las generaciones anteriores y su propia historia.

También se ha posicionado públicamente a nivel político, lo cual hace que su discurso sea más enriquecedor e interesante. Al final del videoclip de KGB muestra un texto en el que deja claro que, habiendo nacido en Eslovaquia, es imposible escapar por completo de la dañina influencia de la Unión Soviética. Además, deja clara su postura actual: no apoya al Gobierno ruso y muestra su apoyo al pueblo ucraniano.

PRIMA, pop de los 2010 para una nueva generación

PRIMA es un álbum repleto de himnos pop inmediatos, un disco que perfectamente podría haberse hecho durante los años 2010, aunque sonando mucho más renovado y actualizado. La influencia de las grandes divas pop de esa década está muy presente a lo largo del proyecto, especialmente la energía de la era Bangerz de Miley Cyrus.

En este primer álbum de la artista eslovaca predominan el pop electrónico y el hyperpop, aunque ADÉLA también se mueve por sonidos más calmados y una electrónica suave en temas como Hitachi, pequeñas influencias del R&B en RedBottoms, o la balada a piano con efectos vocales Therapy que suena al So I de Charli xcx, todo ello mezclado con bajos especialmente presentes y sintetizadores más agresivos que pueden recordar tanto a algunos temas de Slayyyter como a la producción más contundente de Dangerous Woman de Ariana Grande.

En PRIMA encontramos tantas referencias al pop reciente que casi parece un recorrido por algunos de los sonidos y estilos más representativos del género en los últimos años, sin embargo, no todos los temas consiguen destacar por igual dentro del conjunto. Hay claros hits, especialmente entre los singles, que estuvieron muy bien elegidos, pero otras canciones algo más flojas como Fantasize o I’m The Man.

Aun así, ADÉLA tiene las ideas claras y mucha hambre por convertirse en una gran estrella pop. Ahora solo falta que consiga pulir todavía más su estilo y hacerlo más personal para terminar de diferenciarse completamente del resto.

Pero, para tratarse de un álbum debut, PRIMA deja una sensación bastante clara: ADÉLA tiene talento, ambición y una historia muy interesante que contar. Y, si consigue seguir desarrollando una identidad propia, su futuro dentro del pop puede ser realmente prometedor.

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