La gran fiesta funk con Jungle en Madrid

Jungle es una de esas bandas de las que parece casi imposible no disfrutar alguna canción y que, poco a poco, se han abierto camino hasta convertirse en una de las bandas con más sello propio de la actualidad.

El pasado lunes 26 de octubre, Jungle pasó por el Movistar Arena de Madrid dentro de su gira Sunshine World Tour, en la que venían a presentar su último trabajo, de nombre homónimo, y el primer álbum como trío con la incorporación más reciente de Lydia Kitto.

La música comenzó a las 21:05 y el telón que cubría el escenario se bajó. Arrancaron con la animadísima y ya antigua Smile. Ocho personas sobre el escenario, con predominancia de la percusión: había bongos, batería, teclados, panderetas, guitarras y bajos. Se venía el concierto funk del año.

Luces y una fiesta sin fin

Las luces fueron esenciales durante todo el show y uno de sus puntos fuertes. Al principio, parecía que iban a ser un elemento más, pero, a medida que avanzaba el concierto, cobraban más importancia y acompañaban a las canciones a la perfección.

Los primeros temas, más cálidos, como The Heat o The Wave, esta última de ritmos brasileños, se apoyaban en tonos rojizos y luces de techo y suelo en movimiento, que daban al espectáculo un toque mucho más inmersivo. Hacia la mitad del show, cuando llegó el gran tema de la banda, Back on 74, las luces empezaron a adquirir tonos más anaranjados, siguiendo esa estética cálida, casi playera, tan adecuada para la música que estaban tocando.

Sin embargo, al acercarse el final, la iluminación cambió por completo y el espectáculo parecía otro. Luces frías y blancas, junto a un despliegue lumínico digno de una rave, invadieron todo el recinto. Fue entonces cuando comenzaron algunos de sus temas más electrónicos, con los que el público entró fácilmente en un trance de baile sin pausa. Pasaron de canciones más antiguas, como What D’You Know About Me?, a otras algo más recientes, como Coming Back o Don’t Play, de su aclamado álbum Volcano.

Los visuales acompañaban muy bien esa estética sencilla y minimalista, dando protagonismo a los integrantes de la banda cuando lo requerían a través de la pantalla trasera, que iba cambiando de formas. De vez en cuando, también nos sorprendían con vídeos de algunos de sus colaboradores, como Channel Tres en I’ve Been In Love o Erick the Architect en Candle Flame, dos de sus canciones más queridas y coreadas.

Jungle en Madrid durante su gira Sunshine World Tour / Foto: Eddie Peter para Movistar Arena Madrid

El público más entregado al baile

Lo que más sorprendió del show fue ver a más de 10.000 personas disfrutando de la música como ya casi no se hace. Apenas se veían pantallas entre el público y, mirases donde mirases, la gente estaba de pie, bailando y vibrando con la música hipnótica de Jungle.

Los tres artistas principales, Lydia, Tom y Josh, se compenetraban a la perfección. Cada uno tenía su espacio y su momento para brillar, sin que ninguno destacara por encima del resto. Sus voces sonaban exactamente igual que en las versiones de estudio y los temas contaban con unos arreglos deliciosos en directo. El repertorio fluía sin pausas entre canciones, reforzando esa sensación de fiesta y trance funk, con momentos puntuales de baile coreografiado y una conexión entre los integrantes que se notaba a distancia. Entre ellos, destacó especialmente uno de los coristas y bailarines, que se convirtió, sin duda, en el rey de la pista.

También aprovecharon una de las canciones, Don’t Play, para estrechar la conexión con el público, lanzar balones por la pista, e invitar a bailar a una chica de la pista, que dejó a todo el mundo sorprendido y boquiabierto. Aquel era su gran momento y no pensaba desaprovecharlo: durante unos instantes, la reina de la pista fue ella.

Un final casi celestial y lleno de groove

El final fue uno de los momentos más esperados y también de lo mejor del show, si es que acaso hubo algún punto bajo, algo que creemos firmemente que no. El encore llegó con Keep Moving, que se sintió como la apertura de las puertas del cielo, con un inicio in crescendo y una energía casi celestial. Los saltos, los bailes y los gritos estuvieron garantizados gracias a ese estribillo tan pegadizo como bailable, cargado de groove.

Para terminar por todo lo alto eligieron Busy Earnin‘, otra de esas canciones que son un acierto seguro en cualquier reunión de amigos. Ellos dicen que nunca tuvieron planes de llevar una vida normal, y nosotros solo podemos darles las gracias por ello y por regalarnos esta canción.

Cualquiera que estuviera allí seguro que puede corroborar lo dicho: Jungle es una de esas bandas de las que te enamoras en directo y para las que no hace falta saberse todo el repertorio de memoria para disfrutar de su música en vivo. Por eso, solo podemos decir que ya estamos deseando volver a verles.

Jungle en Madrid durante su gira Sunshine World Tour / Foto: Eddie Peter para Movistar Arena Madrid

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