Amaarae, la “Black Star” ghanesa: euforia y un club que no se apaga

En 2021 todos la conocíamos sin saberlo. Amaarae saltó a la fama internacional con el remix de SAD GIRLZ LUV MONEY, junto a Kali Uchis y MOLIY, canción que se viralizó en redes durante ese año.

Un disco ambicioso y sin fronteras

4 años después, llega con su tercer álbum de estudio, Black Star. Amaarae deja claro que no piensa jugar en ligas pequeñas. Este disco es un viaje de 13 canciones que mezclan ritmos de todo el mundo: highlife ghanés, baile funk, amapiano, trance, dancehall y hasta ghettotech de Detroit, y los transforma en una experiencia que se siente tan global como íntima.

Desde que arranca con Stuck Up, ya queda claro que la intención no es solo hacernos bailar, sino también rendir homenaje a sus raíces. Amaarae juega con capas: reivindicar y poner de manifiesto sus raíces ghanesas, ser mujer negra en el pop global y, sobre todo, ser una artista que se mueve libremente entre géneros sin pedir permiso.

El álbum está lleno de colaboraciones interesantes. Bree Runway se suma en Starkilla para un dueto explosivo que suena a himno de club y también PinkPantheress aparece en Kiss Me Thru the Phone Pt. 2, donde ambas logran un pop sensual con un toque nostálgico dosmilero.

Y la gran sorpresa dentro de Black Star es Naomi Campbell, que aparece en ms60 con un monólogo cargado de glamour, perfecto para sonar en medio de un desfile de moda. La supermodelo ya había mostrado ese mismo registro recientemente en Every Girl You’ve Ever Loved, junto a Miley Cyrus, donde la palabra “Pose” se repite como mantra de pasarela. Pero es en el tema de Amaarae donde Campbell cierra la canción pronunciando “Pose” como un broche final que encapsula todo el ambiente voguing que atraviesa la pieza.

Entre la euforia y la vulnerabilidad

Pero no todo es euforia: hay espacio para la vulnerabilidad. Fineshyt es puro trance melancólico, como si Amaarae quisiera recordarnos que la pista de baile también puede ser un refugio para la tristeza. Esa mezcla de fiesta y emoción es justo lo que hace especial al disco: puede sonar en un club a las 3 a.m., pero también en tus auriculares cuando caminas solo por la ciudad.

Black Star no suena a «música africana adaptada al pop global», sino a un pop global que no existiría sin África. Es juguetón, es sexy, es vulnerable, y sobre todo, es un disco que se siente como una fiesta que quieres volver a vivir.

Este trabajo confirma que Amaarae está lista para ocupar un lugar en el lugar relevante dentro de las estrellas que dictan hacia dónde se mueve la música pop.

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