Lady Gaga ha vuelto a hacer de las suyas con MAYHEM, su séptimo álbum de estudio, y ha conseguido sorprendernos una vez más.
Desde su lanzamiento el 7 de marzo de 2025, el disco ha sido tema de conversación en todas partes, y no es para menos. Si bien los adelantos como Abracadabra nos hicieron pensar que Gaga regresaba a su sonido más clásico de los 2010, lo que nos hemos encontrado es algo completamente diferente. MAYHEM es un álbum más rockero y cañero, y sobre todo, más ambicioso.
En una entrevista reciente, Gaga explicó que este disco es muy diferente a lo que ha hecho antes. “ARTPOP era una vibra. Joanne tenía un sonido. Chromatica tenía otro. The Fame Monster era más caótico. The Fame era pop teatral. Born This Way, para mí, tenía un estilo más metal electro de Nueva York”, dijo. Pero con MAYHEM, ha querido romper con esas etiquetas y hacer algo completamente suyo, sin preocuparse por encajar en ninguna categoría.
Un viaje frenético que no da respiro
Desde el primer segundo con Disease, MAYHEM deja claro que no es un álbum para quedarse quieto. Las primeras once canciones te obligan a moverte, con un sonido potente que mezcla pop industrial, rock, electrónica y funk. No es hasta las últimas tres canciones cuando el álbum baja el ritmo y nos deja respirar con baladas más emocionales, cerrando el disco con una nota más íntima.
Aunque la energía del álbum es altísima, no se siente caótico en el mal sentido. Cada canción tiene su lugar y su razón de ser, y la mezcla de estilos está tan bien hecha que nunca parece que haya un cambio brusco entre ellas. Gaga ha sabido jugar con los géneros y las influencias de una manera que mantiene el disco cohesionado, aunque cada canción tenga su propia personalidad.
Un pop lleno de influencias rock y ochenteras
Aunque MAYHEM es un disco claramente pop, su sonido está muy influenciado por el rock, el grunge, el glam y los sintetizadores ochenteros. A lo largo del álbum se pueden notar referencias a artistas como Michael Jackson, Prince, David Bowie e incluso Taylor Swift en su era 1989.
En Shadow of a Man, por ejemplo, Gaga hace un claro homenaje a Michael Jackson, tanto en la forma de cantar como en la estructura del tema, que tiene un groove muy marcado y una producción impecable. En Killah, las influencias de Prince y Bowie son evidentes, con una mezcla de rock y funk que le da un toque magnético y misterioso. Por otro lado, How Bad Do U Want Me recuerda mucho al sonido de 1989 de Taylor Swift, con una producción pop pulida y sintetizadores brillantes que le dan un aire muy pegadizo.
Uno de los puntos más interesantes del disco es el homenaje que ha creado Lady Gaga a los sonidos que ella escuchaba cuando empezó en la música tocando en bares de Nueva York. Hay algo muy crudo y auténtico en la forma en que ha construido este álbum, como si hubiera querido volver a sus raíces, pero con toda la experiencia y madurez que ha ganado con los años.
Las joyas del disco y el próximo gran hit
Si bien Vanish Into You parece la opción más lógica para ser el focus track por su accesibilidad y sonido más pop, MAYHEM esconde otras joyas que merecen reconocimiento.
Killah es, sin duda, una de las canciones más potentes del álbum, contando con un sample de guitarra de Fame de David Bowie y una energía electrizante, lo cual que la convierten en una de las mejores del trabajo. Shadow of a Man podemos destacarla como una de las más pegadizas de Gaga en mucho tiempo. Zombieboy es otro temazo, con un sonido ochentero muy marcado y unos coros que recuerdan a Hollaback Girl de Gwen Stefani, dándole un toque moderno y pegajoso. Y How Bad Do U Want Me es el ejemplo perfecto de cómo Gaga puede coger influencias de otros artistas y hacerlas completamente suyas.
El álbum termina con Die with A Smile, una balada en colaboración con Bruno Mars que, aunque fue un éxito rotundo el año pasado y ganó un Grammy, se siente un poco fuera de lugar dentro del álbum. Es una gran canción y un cierre épico en términos comerciales, pero en términos artísticos, no encaja del todo con el resto del disco. Es la única canción que parece haber sido añadida más por estrategia que por cohesión con el proyecto, pero aun así, es difícil negar que es un hit.
Un disco que no se parece a nada de lo que esperábamos
Con MAYHEM, Lady Gaga demuestra que es una artista que no se conforma con repetir fórmulas. Aunque en sus adelantos parecía que iba a volver a un sonido más electrónico y teatral como el de The Fame Monster, el álbum resulta ser mucho más rockero y ochentero, no tan pop-disco.
El caos del que habla en el título no es un caos sin sentido, es uno perfectamente planeado. Cada canción está donde tiene que estar, cada sonido está calculado y cada influencia ha sido elegida con cuidado. Es un álbum que se siente vivo, que te mantiene en movimiento y que demuestra que Gaga sigue teniendo la capacidad de reinventarse sin perder su esencia.
En un momento en el que la música pop parece cada vez más homogénea, MAYHEM es un soplo de aire fresco. Es un disco que suena a Gaga en su forma más pura, sin miedo a arriesgarse y sin miedo a hacer lo que realmente le apetece. Y si este es el camino que ha decidido seguir, podemos estar seguros de que todavía tiene mucho que ofrecernos.





