Tate McRae regresa con su tercer álbum de estudio, So Close To What, un título que encapsula perfectamente la sensación que deja este trabajo: estar cerca de algo grande sin llegar a tocarlo realmente.
Tras una exitosa anticipación con los sencillos it’s ok i’m ok, 2 hands y sports cars, producidos por el reconocido Ryan Tedder (OneRepublic), la expectativa era alta. Sin embargo, el resultado final plantea más dudas que certezas sobre su evolución artística.

Un viaje prometedor que se queda atrapado en la monotonía del pop dosmilero
Desde el primer vistazo, el disco prometía un viaje cargado de percusión intensa y una producción que evocaba la nostalgia del pop de los 2000. Las influencias de Timbaland, Nelly Furtado e incluso Britney Spears son claras, pero en lugar de construir un sonido renovado con estos elementos, So Close To What cae en la trampa de la monotonía. Mientras los sencillos cumplen su cometido de enganchar al oyente, el resto del álbum se siente como un relleno que no logra sostenerse por sí solo.
Un claro ejemplo de esto es Like I Do, una canción de apenas tres minutos que, irónicamente, se siente interminable debido a su estructura repetitiva y falta de dinamismo. No es la única que sufre de este problema: varios temas parecen construidos sobre fórmulas genéricas que apenas exploran nuevas direcciones. En lugar de un álbum cohesivo y bien hilado, McRae entrega una colección de canciones que, más allá de los adelantos, aportan poco a su discografía.
Incluso la esperada colaboración con The Kid LAROI, I Know Love, decepciona. La canción se siente más como un descarte del último trabajo de LAROI THE FIRST TIME, que como una pieza trabajada específicamente para este álbum. Su estilo más rapeado y la estructura predecible hacen que pase desapercibida en un tracklist que ya de por sí carece de momentos realmente memorables.
Unos singles más que acertados
El focus track, Revolving door, tiene un estribillo muy pegadizo y bien trabajado, lo que lo convierte en uno de los momentos más destacables del álbum. Está claro que tanto ella como su equipo saben elegir los singles claros. Además, Tate McRae demuestra en el videoclip que es toda una pop star y una bailarina con todas las letras, dispuesta a comerse los escenarios en su Miss Possessive Tour.
No se puede negar que Tate McRae ha encontrado su espacio en la industria gracias a su habilidad para capturar emociones juveniles con su voz reconocible y distinguida y su estilo de composición. Sin embargo, So Close To What deja la sensación de un proyecto que pudo ser más, pero que se conformó con jugar sobre seguro. A pesar de contar con una producción de primer nivel, el álbum carece de la frescura y el riesgo necesarios para marcar un punto de inflexión en su carrera.
Como su propio título sugiere, Tate McRae está cerca de algo, pero aún no ha llegado del todo.





