The Kid LAROI canaliza su ruptura en «BEFORE I FORGET»

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The Kid LAROI se sumerge de lleno en el desamor más crudo en BEFORE I FORGET, su tercer álbum de estudio. El disco llega poco después de su ruptura con Tate McRae, quien ya abordó el final de la relación en la edición deluxe de So Close To What?, especialmente en NOBODY’S GIRL, donde se muestra más fuerte y mejor sola. La respuesta de LAROI no se hace esperar: 15 canciones, 44 minutos y un único tema central del que no se mueve ni en una canción.

44 minutos atrapado en la misma herida

El artista australiano está completamente roto y no intenta disimularlo. A lo largo del álbum repite una y otra vez que echa de menos a su “bestie”, que no encontrará a nadie como ella y que jamás querrá a otra persona del mismo modo. Para intentar sobrellevar la pérdida, recurre al alcohol, las drogas y a un supuesto proceso de crecimiento personal, abrazando el arquetipo del sad boy. También hay espacio para hablar de las amistades que se han quedado por el camino tras la ruptura, una de ellas ligada directamente a Tate, y para reflexionar sobre la fama y la falta de intimidad. En PRIVATE, LAROI deja claro que vivir las emociones en público, convertidas en canciones, empieza a pasarle factura y que necesita parar.

A nivel musical, BEFORE I FORGET se mueve entre un pop y un R&B introspectivo y relajado que, aunque encaja con el tono confesional del disco, acaba jugando en su contra. A partir de la tercera canción, la sensación de monotonía es constante: mismas fórmulas, melodías muy similares y letras que vuelven siempre al mismo punto. El resultado es un álbum repetitivo que solo se disfruta de verdad si estás completamente metido en ese estado emocional de ruptura devastadora; de lo contrario, puede hacerse cuesta arriba.

Las referencias a Tate McRae son tan constantes que resulta imposible ignorarlas. En PRIVATE, LAROI canta sobre cómo todo lo que construyeron juntos ahora ha ardido, un claro guiño al verso de Sirens sounds de Tate: “todo arde, todos nos dicen que salgamos, pero tú y yo seguiríamos viviendo en una casa en llamas”. En A PERFECT WORLD imagina una realidad ideal en la que siguen juntos y confiesa cuánto le duele que ella le haga daño, ya sea por la ruptura en sí o por temas como TIT FOR THAT, que muchos han interpretado como un diss track hacia él. Incluso llega a preguntarse en qué momento se ha convertido en alguien capaz de odiarle.

BEFORE I FORGET es, en definitiva, el retrato de un artista emocionalmente destrozado que ha querido dejar constancia de su dolor sin filtros. El mensaje queda claro, para LAROI, él ha sido el gran damnificado de una relación que terminó por decisión de ella. Si era necesario repetirlo quince veces, ya es otra historia.

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