Que los Black Eyed Peas tengan canciones que te den ganas de gritar, saltar y bailar no es ninguna novedad. El pasado miércoles 18 de diciembre aterrizaron en Madrid para dar un concierto en IFEMA en la segunda edición de Starlite Christmas y pudimos disfrutar de muchos de sus clásicos como I Gotta Feeling, The Time (Dirty Bit) o Where Is The Love?
En un ambiente navideño y rodeados de gente que parecía que iban a una cena de nochevieja, bastante alejado de la realidad de lo que sería un público objetivo de la banda estadounidense, pudimos ver a la banda en su último concierto de 2024.
El principio fue un tanto desconcertante, ya que hicieron una promoción con un tráiler bastante innecesario sobre la residencia en Las Vegas que harán en 2025. Ellos por supuesto estarán muy orgullosos de este logro, aunque al público de Starlite Madrid creemos que le dio bastante igual.
El show empezó con la canción que tenía que empezar: Let’s Get Started, a lo que le siguieron Boom Boom Pow y las un poco más recientes y con letra en castellano RITMO (Bad Boys For Life) y MAMACITA, en la cual subieron a un fan al escenario a cantar y bailar.
Solistas en escena: de concurso amateur al brillo de will.i.am
Posteriormente, los tres integrantes originales se turnaron en el escenario para cantar en solitario, pero vaya, eso parecía un concurso de talentos de un instituto. El público dificultaba mucho las actuaciones, tanto que la banda no paraba de animar a la gente a levantarse de sus asientos, a mover los brazos de lado a lado o a saltar. Aún así, el momento de will.i.am como solista fue uno de los momento más enérgicos del show, ya que se atrevió a cantar dos de los mejores hits del pop de la década de los 2010: Scream & Shout, su colaboración con Britney Spears, y #thatPOWER, su colaboración con Justin Bieber.
Un público más preocupado por el outfit que por disfrutar del show
El público fue bastante decepcionante, y probablemente aún más para la banda. Parecía más preocupado por lucirse, como si estuvieran en una gala de Nochevieja, que por disfrutar del concierto. La falta de energía era evidente. Apenas reaccionaron, salvo con I Gotta Feeling, la canción con la que cerraron el show. El confeti que lanzaron al final hizo que grabar el típico vídeo de postureo para Instagram fuera más interesante que vivir el momento con verdadera emoción.
El circo más divertido en el que hemos estado
El concierto en su conjunto fue un cuadro. Entre la promoción de los shows de Las Vegas, will.i.am mirando el móvil, la falta de energía en algunos momentos, la poca sincronización entre los integrantes de la banda, las conversaciones entre ellos mientras otro cantaba, y el constante ir y venir del equipo por detrás durante la actuación, todo resultaba caótico. Para rematar, cantaron unos villancicos inesperados al final, incluyendo el Feliz Navidad de José Feliciano. En resumen, fue un circo en el mejor de los sentidos: caótico, pero muy divertido. Con tantos hits, era imposible no moverse y cantar, porque era difícil no saberse la mayoría de las canciones.





