Desde debuts en solitario de integrantes de girlbands, el no parar de Sabrina Carpenter y Taylor Swift, el esperado regreso de Lorde tras 5 años y fenómenos británicos que nos han dejado anonadados. Esta es la lista de nuestros álbumes favoritos de 2025.
10. The Life of a Showgirl – Taylor Swift
El mayor enemigo de The Life of a Showgirl ha sido su expectativa. Después de años viendo a Taylor Swift sacar discos “más profundos”, muchos ha recibido este con odio o decepción porque no es otro gran drama conceptual. Pero si dejas eso a un lado y lo escuchas como lo que es, se disfruta mucho más. Un álbum pop divertido, con canciones fáciles de escuchar, pegadizas y pensadas para pasarlo bien. No necesita mil capas ni grandes análisis, es un disco que, sin ser perfecto, es de los más entretenidos del año.
9. Ruby – JENNIE
El debut en solitario de JENNIE, Ruby, demuestra que la artista puede brillar más allá de BLACKPINK. El álbum explora más allá del pop coreano y combina disco pop, R&B y toques de rap e hip-hop, alternando temas potentes como like JENNIE con canciones más melódicas y personales como Love Hangover o twin. Ha contado con colaboradores de primer nivel como Dua Lipa, Doechii o Childish Gambino, quienes aportan frescura y química a cada tema. En conjunto, Ruby es un debut sólido que muestra su identidad, crecimiento y potencial musical en solitario.
8. Something Beautiful – Miley Cyrus
En Something Beautiful, a Miley Cyrus quizá le ha jugado también una mala pasada la expectativa. Se presentó como un álbum ambicioso, experimental, cinematográfico y muy conceptual, y eso ha hecho que más de uno esperara “el gran proyecto de su carrera”. Al final no es ese monstruo grandioso que muchos tenían en la cabeza, pero la calidad de sus canciones es innegable. Miley se mueve de la vulnerabilidad más cruda a himnos de empoderamiento, con canciones que crecen con cada escucha. Se disfruta como lo que es, como un disco muy bien escrito y cantado, que consolida su mejor versión pop-rock de los últimos años, y sin duda, la más elegante.
7. Addison – Addison Rae
En Addison, Addison Rae deja atrás la etiqueta de chica millonaria de TikTok y se presenta como una popstar en serio. Un detalle clave es que su álbum debut es que está compuesto íntegramente entre tres mujeres (Addison, Elvira Anderfjärd y Luka Kloser), algo que se nota en la cercanía y el tono casi de conversación del disco. Addison recupera el pop dosmilero con el que creció y lo trae al presente con un sonido muy cohesivo. Entre momentos de reflexión, letras sobre fama y líos emocionales y otros de pura diversión, todo suena muy cohesionado, como si aquí empezase y terminase de encontrar su propio sello distintivo, ese “sonido Addison” que mezcla nostalgia y brillo pop.
6. EUSEXUA – FKA Twigs
FKA twigs lleva su obsesión por la pista de baile a su disco más físico hasta la fecha: EUSEXUA. Ella misma lo define como ese estado de euforia total en el que sientes que trasciendes el cuerpo, y el álbum suena exactamente a eso: techno, club pop y ritmos rotos que se mezclan con su voz frágil y marciana para hablar de deseo, sanación y transformación. Entre temazos más rave, otros más introspectivos, y otros detalles raros (como North West rapeando en japonés en Childlike Things), el disco funciona como una carta de amor a la cultura de club y como la confirmación de que la artista puede ser experimental y a la vez lanzar uno de los mejores trabajos pop del año.
5. People Watching – Sam Fender
En People Watching, Sam Fender se consolida como el gran cronista del Reino Unido post-Brexit, mirando a su alrededor y convirtiendo bares, paradas de bus y bloques de pisos en canciones enormes, entre guitarras de estadio y saxos muy Springsteen. Es un disco sobre ver cómo se cae a trozos el país, pero también sobre familia, duelo y salud mental, siempre con ese punto de esperanza que tienen sus mejores canciones.
4. The Art of Loving – Olivia Dean
The Art of Loving, el segundo álbum de Olivia Dean, es un viaje emocional que explora el amor en todas sus facetas, con sus alegrías, complicaciones y aprendizajes. Entre R&B, neo-soul, jazz y pop, su voz delicada y profunda se convierte en el hilo que une cada canción, desde los hits internacionales Man I Need y Nice to Each Other hasta temas más íntimos como Let Alone the One You Love o So Easy (To Fall in Love). El disco transmite calidez, sinceridad y elegancia, mostrando a Olivia como una de las artistas más auténticas y destacadas del panorama R&B actual.
3. Man’s Best Friend – Sabrina Carpenter
En Man’s Best Friend, Sabrina Carpenter convierte el pop en sátira romántica. Se pasa el disco entero retratando y ridiculizando a exes, niñatos y egos frágiles desde sus propias experiencias, en las que admite que ser una mujer a la que le gustan los hombres es algo bochornoso, vergonzoso y hasta sofocante, con un sentido del humor que ahora mismo es solo suyo. Todo está contado desde la broma, pero con una puntería brutal, con frases que se te quedan, melodías que entran a la primera y un personaje muy claro. Y lo mejor es que todo encaja: el título, la portada, el sonido y las letras giran alrededor de la misma idea, creando un universo cohesivo donde ya se reconoce al segundo qué es y cómo suena un disco de Sabrina Carpenter.
2. Virgin – Lorde
Antes de sacarlo, Lorde ya avisó que Virgin iba a ser un disco directo, crudo y visceral, y así ha sido. Aquí habla sin rodeos de hacerse un test de embarazo, de trastornos de la alimentación, de cómo a veces se siente una mujer y a veces un hombre, de traumas y relaciones que la han dejado hecha polvo, hasta el punto de hacer la escucha incómoda de lo explícita que son las letras. También en lo musical se nota esa intención. Canciones muy frontales, sin muchas capas ni metáforas rebuscadas, que van al grano y te ponen delante todo lo que ella está viviendo. Es su disco más claro y transparente, el que menos se esconde y más te deja ver quién es Lorde ahora mismo.
1. MAYHEM – Lady Gaga
Nuestro álbum del año no podía ser otro que MAYHEM. Aquí Lady Gaga vuelve de lleno al pop oscuro, industrial y de club que mejor se le da, llenando el disco de himnos sobre la batalla constante entre su lado más luminoso y su parte más caótica. Toda la era gira en torno a ese concepto de caos, que se nota en canciones agresivas y directas como Disease o Garden of Eden, donde se cruzan golpes electrónicos con toques ochenteros. Es un disco pensado para bailar y soltar. Hay temas que suenan casi a exorcismo, otros están pensados para darlo todo en la pista y otros donde enseña su parte más vulnerable. Todo es un caos en el mejor de los sentidos y ha formado la versión más completa de quién es actualmente Lady Gaga.




