El Halftime Show de Bad Bunny no fue solo un espectáculo musical. Fue una declaración política, cultural y emocional ante más de 100 millones de espectadores. En uno de los escenarios más visto del mundo, el artista puertorriqueño convirtió el Super Bowl, o mejor dicho, el “Show del Medio Tiempo del Súper Tazón”, como aparecía en los títulos iniciales completamente en español, en un manifiesto sobre identidad, pertenencia y orgullo latino. Estos fueron los momentos más destacados que han hecho que este espectáculo sea, probablemente, uno de los más polémicos de la historia de la Super Bowl.
“Juntos somos América”: el balón que lo dijo todo
Uno de los momentos más potentes fue cuando nombró a todos los países del continente americano, seguido de las banderas de cada uno y sacó un balón con los con el mensaje “Juntos somos América”. No fue un detalle sin más. Fue una declaración clara: Frente a ese discurso ególatra y centralista de los estadounidenses que identifica “América” únicamente con Estados Unidos, Bad Bunny dejó claro que América es un continente entero, diverso y plural. En el escenario más representativo del patriotismo estadounidense, reivindicó que Puerto Rico forma parte de EE.UU., sí, pero también de una identidad latinoamericana más amplia que no puede ni debe ser borrada.
Lady Gaga cantando “Die With a Smile” en versión salsa
Ver a Lady Gaga pasarse a la salsa fue uno de esos giros que funcionan porque tienen sentido. La salsa, que nació del cruce entre el Caribe y Nueva York, sonó en el evento más icónico de Estados Unidos. Fue una forma de demostrar que la cultura latina no es algo ajeno: está integrada en la historia musical del país, y escucharla en la voz de Lady Gaga ha sido algo tan único como inesperado.
Una boda real en directo ante millones de personas
En mitad del show, una pareja se casó en directo. Un momento íntimo convertido en un acto global. Más allá del romanticismo, fue una manera de poner las historias y celebraciones latinas en el centro del mayor escaparate mediático del mundo.
El homenaje al reggaetón antes de “EOO”
Antes de arrancar con “EOO”, Bad Bunny rindió homenaje a Daddy Yankee, Tego Calderón y Don Omar. Fue un reconocimiento a los pioneros del reggaetón, un género que nació en Puerto Rico, que durante años fue criticado y marginado, y que hoy domina las listas internacionales. El mensaje era claro: lo que empezó en los barrios ahora marca el ritmo global.
Todo el espectáculo en español, incluidos los títulos iniciales
Bad Bunny habló únicamente en español durante toda la actuación. Y además, los créditos iniciales también estaban en español: “Show del Medio Tiempo del Súper Tazón” en lugar de “Halftime Show Super Bowl”. En un evento históricamente ligado al inglés, fue una forma directa de reivindicar la lengua y la identidad latina sin adaptarse ni pedir permiso.
Entregando su Grammy a su versión infantil
Uno de los momentos más emotivos fue cuando entregó su propio Grammy a un niño que representaba su versión de pequeño. Fue una imagen sencilla pero muy poderosa: el niño puertorriqueño que soñaba en grande ahora se ve reflejado en el escenario más importante del mundo. Un mensaje de posibilidad para toda una generación.
Karol G, Cardi B, Pedro Pascal, Young Miko y Jessica Alba bailando en “la casita”
La escena de “la casita” reunió a distintas figuras latinas de la música y el cine en un ambiente de celebración. No era solo un cameo; era una imagen de comunidad, de orgullo compartido y de presencia consolidada dentro de la cultura estadounidense.
La denuncia a los apagones en Puerto Rico a través de la escenografía
La inclusión de postes y tendidos eléctricos en el escenario no fue casual. Era una referencia directa a la crisis energética y a los apagones que sufre Puerto Rico desde hace años. En medio del espectáculo hubo espacio para recordar que la isla, pese a formar parte de Estados Unidos, sigue enfrentándose a problemas estructurales muy serios.
Ricky Martin cantando “Lo que le pasó a Hawái”
La aparición de Ricky Martin añadió una capa simbólica importante. Es uno de los artistas latinos más reconocidos internacionalmente y además una figura clave del colectivo LGTBIQ+. Su presencia reforzó la diversidad dentro de la propia identidad latina y aportó un mensaje de visibilidad y representación.
“The only thing more powerful than hate is love” como cierre
La frase final proyectada en pantalla, “The only thing more powerful than hate is love”, resumió el espíritu de toda la actuación. Después de una noche cargada de reivindicación cultural y política, el mensaje apostaba por la unidad y el amor como respuesta frente a la división y a la brutal polarización política que se vive hoy en día.




