Kesha está de vuelta, y lo hace con una sonrisa en la cara y ganas de pasárselo bien. Su nuevo single, YIPPEE-KI-YAY llega acompañado por el anuncio de su próximo álbum, que llevará por título “.” (sí, un punto) y se publicará el próximo 4 de julio.
Una canción que celebra la libertad
Desde los primeros segundos, la canción grita libertad, humor y ganas de liarla. Habla de comprarse un coche nuevo, cantar karaoke mal, beber lo que sea y dejarse llevar sin pensar demasiado.
Musicalmente, es una mezcla explosiva de pop, hip-hop y country, con un sonido muy actual, pero con su característico espíritu rebelde. Es una canción pensada para bailar, gritar y dejar las preocupaciones a un lado. Una especie de himno del “me da igual todo, solo quiero pasarlo bien”.
Un álbum muy esperado: “.”
Lo más importante de este lanzamiento no es solo la canción en sí, sino lo que representa. Kesha ha anunciado que su nuevo disco se titulará simplemente “.”, y verá la luz el 4 de julio. No es una fecha casual: el Día de la Independencia en Estados Unidos. Porque este disco es, precisamente, una celebración de su independencia artística.
Además, ya se ha revelado la tracklist completa del álbum, que contará con 11 canciones. El primer tema se titula FREEDOM, y no podría haber un arranque más simbólico. Es una declaración directa del momento que vive la artista: libre, empoderada y dueña de su historia. Comenzar el disco con una canción titulada así deja claro que esta etapa es personal y liberadora.
Tras años de lucha legal contra Dr. Luke y de estar ligada a contratos discográficos que limitaban su creatividad, Kesha ha conseguido liberarse. Ahora publica su música bajo su propio sello, Kesha Records, y por fin tiene el control total de su carrera. Este disco será el primero que lanza como artista completamente independiente, y eso se nota en el tono de sus nuevos temas.
Una nueva era más juguetona y auténtica
Con canciones como YIPPEE-KI-YAY y JOYRIDE, Kesha está mostrando una nueva etapa más ligera, más divertida y más auténtica. Ya no necesita demostrar nada. Ahora hace lo que le apetece, explora sonidos sin miedo y canta desde un lugar de libertad.
Se nota que se ha quitado un peso de encima. La vemos más conectada con su esencia, con esa mezcla de ironía, locura y ternura que siempre ha sido parte de su sello. Nada está forzado, todo fluye con naturalidad. Y con una canción llamada FREEDOM abriendo el álbum, queda claro que Kesha no piensa mirar atrás.
Kesha, feliz por fin
Después de una década complicada, ver a Kesha feliz, cantando con alegría y soltura, es emocionante. Su música ha pasado por etapas muy oscuras, como vimos en Rainbow o Gag Order, pero ahora hay algo distinto en su voz: se la siente más libre, más ligera, más viva.
YIPPEE-KI-YAY es una declaración de intenciones. Una forma de decir: “estoy bien, me he liberado, y voy a disfrutarlo”. Y eso, viniendo de ella, es algo que alegra. Suena a una nueva vida, y estamos listos para escucharla.





