Lizzo lanza el mixtape más prototípico: “MY FACE HURTS FROM SMILING”

El rap más prototípico, el que recicla tópicos, el que suena como una playlist que no cambia nunca y ese que agota más que emociona, es exactamente lo que Lizzo nos entrega en su nuevo mixtape MY FACE HURTS FROM SMILING. Spoiler: a nosotros no se nos movió ni una comisura.

Después de brillar con un pop disco funk lleno de alegría y carisma, Lizzo ha decidido dar un volantazo hacia un rap monótono, perezoso y empapado de clichés. Habla de riqueza, de lujos, de la vida de superestrella y poco más. Todo dicho con un flow plano que no aporta ni ironía, ni profundidad, ni esa chispa que solía caracterizarla.

La palabra bitch aparece tantas veces que podrías convertir el mixtape en un juego de beber, aunque no lo recomendamos, tu hígado no sobreviviría. Sí, lo entendemos: empoderamiento, apropiación del término, etc. Pero con una vez bastaba. O dos. No ciento y pico.

Y lo de las colaboraciones es casi un misterio. Doja Cat y SZA están, pero podrían no estar. Sus voces se diluyen en una producción tan uniforme que hace que las 13 canciones suenen como una sola, puesta en bucle. Bases repetitivas, letras intercambiables y una tonalidad vocal sin matices.

Con letras básicas, beats genéricos y una gran falta de creatividad, MY FACE HURTS FROM SMILING no solo decepciona: se posiciona, sin mucha competencia, como el peor lanzamiento del año.

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