El trío de hermanas californiano ha vuelto con I Quit, un álbum que no busca reinventarlas, pero sí reafirmarlas. Tras el brillante Women in Music Pt. III, este cuarto trabajo se presenta como un proyecto más directo, donde la renuncia se convierte en el centro narrativo. Un disco que habla de cerrar etapas, soltar lo que no funciona y abrazar el cambio con personalidad, aunque sin demasiadas sorpresas.
Renunciar como forma de empoderarse
El título del álbum es literal: I Quit gira en torno a dejar atrás todo lo que ya no suma. Desde relaciones hasta expectativas externas, las HAIM usan la renuncia como forma de autocuidado y empoderamiento. Las letras apuestan por la sencillez y lo cotidiano, con frases cortas y muy directas. No hay artificios ni metáforas complicadas. Se trata de hacer lo que quieren y estar en paz con ello. Y ese enfoque se nota desde la primera hasta la última canción.
Singles potentes, resto irregular
El pop y el rock siguen estando en el centro, pero esta vez con guitarras más crudas, baterías más presentes y una producción que suena a banda en directo. Hay espacio para el folk, el shoegaze o incluso detalles electrónicos.
El resultado, sin embargo, es algo desigual. Aunque los singles brillan con luz propia —como Relationships, Down to be wrong o All over me—, otras canciones se sienten más planas o monótonas. La cohesión general del álbum también se resiente por esos altibajos sonoros.
Las hermanas HAIM suenan como quieren, para bien y para mal
Después del nivelazo de su anterior álbum, superarse no era fácil. Este no es su mejor disco. El álbum no está tan bien conectado como otros, y aunque los singles han sido lo mejor del proyecto, el resto se queda un poco a medio camino.
Aun así, I Quit es disfrutable a ratos. Sobre todo por la personalidad despreocupada de las hermanas HAIM: hacen la música que quieren, a su manera, y se nota que están felices con ello. No han buscado hacer un disco perfecto, sino uno que les apetecía.





