Khalid se reinventa con «after the sun goes down», su álbum más libre

khalid after the sun goes down

A Khalid le está pasando lo mismo que a Sam Smith hace unos años. Con su cuarto disco, after the sun goes down, deja atrás la melancolía y se lanza de lleno a un pop más brillante, más bailable y mucho más sincero. Y sí, por fin habla abiertamente de su sexualidad.

El título lo dice todo: “Cuando el sol se oculta” es una forma poética de hablar de ese momento en que se apagan los focos y solo quedas tú, sin máscaras ni poses. Khalid aprovecha esa oscuridad simbólica para mostrarse como nunca antes.

Color, ritmo y pop sin miedo

Su anterior álbum, Sincere, pasó bastante desapercibido. Era bonito, sí, pero algo apagado: lleno de baladas introspectivas y un R&B más gris que la propia portada. after the sun goes down es justo lo contrario. Aquí hay color, ritmo y mucha energía nueva. Solo con ver la portada con él en el centro, pelo azul brillante y mirada tranquila, ya sabes que algo ha cambiado.

No sorprende que se atreva con el pop, ya que, de hecho, algunas de sus canciones más escuchadas son de ese corte, como Eastside junto a Halsey y Benny Blanco o Silence junto a Marshmello. Pero esta vez va sin miedo, con las ganas y la ambición de querer posicionarse como un pop star en la escena internacional. Esto se nota en la dosmilera out of body, donde se mueve entre la sensualidad, el deseo y la nostalgia, con un guiño clarísimo a I’m a Slave 4 U de Britney Spears.

El arranque del disco lo marca in plain sight, un temazo que mezcla pop-funk con una producción cálida y luminosa. Es el punto de partida perfecto: optimista, suave y contagioso. A partir de ahí, Khalid se suelta con cortes bailables como dumbstruck o medicine, la cual suena como esos primeros minutos de una fiesta en tu club favorito.

Vulnerabilidad y emociones en angel boy

Pese a este ambiente clubbing y fiestero, Khalid sigue dejando espacio para las baladas, y angel boy destacada en el conjunto del álbum por ello. Una declaración de amor honesta, vulnerable, sin vueltas. Habla de un chico que le cambió la vida, de la necesidad de sentirse visto, querido y completo. Es una pieza tierna, íntima y profundamente humana, con una letra que invita a la empatía y a la reflexión.

Pop luminoso y honesto: el Khalid más libre

Musicalmente, after the sun goes down no rompe del todo con su pasado, pero sí abre grandes ventanas. Es más luminoso, más expansivo y mucho más seguro, posicionándose como uno de sus mejores trabajos hasta la fecha. Hay sintetizadores que brillan, coros que se pegan y una producción cuidada que equilibra lo emocional y lo bailable. Tiene algún momento más plano, sí, pero nada que arruine el conjunto.

Lo que más destaca es que Khalid suena libre. Ya no se esconde, no pide permiso, no tiene miedo de mostrar quién es. after the sun goes down es un disco sobre encontrarse a uno mismo, y disfrutarlo. Es la prueba de que a veces la mejor forma de sanar es bailar con los ojos cerrados.

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