Ana Mena inaugura nueva etapa con Lárgate, una balada pop intensita que cambia el golpe inmediato de Bellodrama por una emoción más melódica y retro.
¿De qué trata «Lárgate»?
Lárgate cuenta el cierre definitivo de una relación tóxica desde la voz de quien por fin pone límites. Es una mezcla de rabia e ironía con humor negro, y usa imágenes hiperbólicas y fantasías de venganza para convertir el despecho en su catarsis, tirar recuerdos y exigir que el otro se vaya y no vuelva. El estribillo funciona como mantra de autoafirmación y punto final que abre una etapa de calma y control propio.
Ana Mena se pasa del pop más directo a uno más nostálgico y melódico, con ese ambiente de balada setentera que podría recordar a las melodías clásicas de Jeanette o Cecilia, con su voz en primer plano rodeada de dramatismo.
El videoclip, dirigido por Willy Rodríguez, es casi un corto: una granja, una estética cinematográfica y una protagonista que convive con el “cadáver” del ex como metáfora de cortar por lo sano. Hay guiños a Psicosis, Pearl o Volver, y un final que dispara a un reloj marcando las “12”, una referencia clara de fin de etapa.
“Lárgate” funciona porque baja la velocidad pero sube la intensidad. Ana Mena prioriza la melodía y la narrativa sobre un estribillo instantáneo, y le sienta bien. Abre una nueva era más personal, cinematográfica y clásica en lo sonoro. Si esto es el adelanto, todo apunta a un álbum más nostálgico y emocional que sus últimos hits bailables





