Después de unos años en los que los fans de Ariana Grande pensaban (pensábamos) que no volvería a sacar música, la artista sorprendió en 2024 con eternal sunshine, un álbum en el que mezclaba el pop con un R&B contenido, de melodías suaves y reconfortantes. Un año después amplió ese universo con brighter days ahead, la edición extendida del disco.
En los últimos años, Ariana ha estado mucho más centrada en Wicked y en su carrera como actriz. Ella misma contó que durante mucho tiempo asoció la música y las giras con determinados traumas, pero que interpretar a Glinda y regresar poco a poco al estudio la ayudó a reconstruir esa relación. De ese proceso nace petal, su octavo álbum de estudio y el primero publicado bajo su propio sello discográfico, Babydoll Music, con licencia de Republic Records.
Ariana explicó que petal representa algo lleno de vida que consigue crecer entre las grietas de una superficie fría y dura. Habla de dejar atrás relaciones, amistades, pensamientos y voces externas que ya no le hacen bien.
Un sonido más oscuro y algo más experimental
En este trabajo de 12 canciones y menos de 40 minutos de duración, Ariana se permite experimentar como pocas veces dentro de su discografía. La base sigue siendo el pop y el R&B, pero ahora adopta un tono mucho más oscuro, dejando atrás la extrema delicadeza de eternal sunshine y Positions. Aquí canta, suena y escribe desde una rabia mucho más cruda y sin filtros.
Juega con una electrónica sutil en temas como oh well, sigue apostando por el R&B en big feelings y también se atreve con sonidos mucho más extraños, guitarras deformadas y referencias que por momentos recuerdan al synth pop y new wave de los 80 o incluso al UK garage, especialmente en el lead single petal, en la que vemos claro esa rabia y enfado, recordándonos por momentos también a la instrumentación más eléctrica de Dangerous Woman.
Sin embargo, está sutil «experimentación» se queda demasiado corta. Sí que se permite incorporar algunos sonidos más distintos dentro de su discografía, pero es una pena que no lo haya llevado más allá y en algunos momentos se haya quedado más en su terreno.
Letras que juegan con la ambigüedad y la fama
Lo más interesante del proyecto, sin embargo, son sus letras. Ariana juega constantemente con la ambigüedad, haciendo que nunca tengamos del todo claro a quién se dirige en cada canción. Su intención era escribir temas que pudieran parecer dedicados a una pareja, pero también a un amigo, a sus fans, a los medios o incluso a una parte de sí misma. Esa doble lectura es una de las claves para entender el disco.
Hate that i made you love me, el lead single, habla de una relación tóxica y obsesiva que muchos interpretaron como una referencia a la relación parasocial que mantiene con parte de su fandom. Canciones como big feelings o like i do muestran su lado más sensual y explícito, algo que ya había explorado en Positions, mientras que otras parecen hablar de relaciones amorosas de una forma más directa, como warning signs, el interludio del álbum, o la divertida y adolescente bad things (bunny hop), que por sus guitarras y su actitud desenfadada recuerda inevitablemente a Olivia Rodrigo.
En el fondo, Ariana habla durante todo el álbum de la verdadera relación tóxica que mantiene, que no es con una pareja ni consigo misma, sino con la fama y con la necesidad de convertir su intimidad y sus traumas en canciones, siendo, probablemente, su trabajo más adulto a nivel lírico.
Celebramos que Ariana haya dado un paso gigante desde la contención sonora y las letras centradas en su proceso de sanación de eternal sunshine hacia esta actitud mucho más enfadada, libre y desafiante, una faceta que parece sacar lo mejor de ella. Aun así, algunas canciones pecan de no llevar esa experimentación hasta el final y quedarse solo en pequeñas pinceladas, como ocurre con freak o never get over me, que terminan siendo los momentos menos memorables del disco.
Puede que petal no tenga himnos pop inmediatos del nivel de Into You o Dangerous Woman, pero nos deja a una Ariana mucho más liberada, experimental, rabiosa, y feliz con el camino que ha decidido tomar y plenamente consciente de todo lo que quiere contar. Y eso hace que estemos, sin duda, ante uno de los mejores trabajos de toda su carrera.





