RAYE firma un disco monumental con «THIS MUSIC MAY CONTAIN HOPE.»

THIS MUSIC MAY CONTAIN HOPE RAYE

RAYE es el presente y el futuro, aunque suene al Hollywood más clásico. Su segundo y nuevo álbum, THIS MUSIC MAY CONTAIN HOPE., demuestra que ella va más allá de las modas, los trends de TikTok y de encajar en playlists y radios. Un trabajo de 17 canciones y 1 hora y 13 minutos de duración en el que avanza por las cuatro estaciones del año, empezando en el otoño y terminando en el verano. Ya lo dijo en el concierto de Barcelona del pasado 13 de febrero: ella estaba inaugurando su dramatic era, y efectivamente así ha sido.

Las estaciones como explicación narrativa y conceptual

El álbum se divide en las cuatro estaciones del año, no tanto en la musicalidad, sino en el significado de cada canción, funcionando como una evolución de su estado mental y sus emociones y sensaciones respecto a las relaciones y la manera de vivir y enfrentarse a los problemas.

RAYE utiliza las estaciones para ordenar el viaje mental del disco. THIS MUSIC MAY CONTAIN HOPE. empieza en un lugar oscuro, de confusión, ansiedad y vacío, y poco a poco va encontrando luz, apoyo, familia, humor, deseo de vivir y, sobre todo, una idea de esperanza que nunca suena ingenua, sino ganada a pulso.

Otoño

Este álbum comienza de la manera más dramática posible, con dos canciones entre el soul y la teatralidad que podrían estar en un musical de Hollywood perfectamente. Las dos primeras canciones funcionan como una misma escena dividida en dos partes. En Intro: The Girl Under the Grey Cloud, RAYE presenta de forma casi cinematográfica a una mujer sola en París, de madrugada, borracha y emocionalmente rota, que arrastra rechazo, inseguridades y una profunda sensación de vacío, simbolizada en esa “nube gris” que representa su estado mental.

Ese relato externo encuentra su detonante en la mezcla de soledad, dolor y el mensaje de su abuela, y conecta directamente con I Will Overcome, donde pasamos a su monólogo interno en esa misma noche, manteniendo el mismo contexto pero profundizando en su ansiedad, sus comparaciones, su autocrítica y su sensación de no ser suficiente, hasta que, en medio del caos, aparece un cambio clave: la decisión de repetirse que va a salir adelante.

Ahí arranca realmente el relato del álbum. El otoño es la estación de la caída, del vértigo emocional y de la desorientación. También de la desconfianza y de esa tendencia a buscar arreglos rápidos cuando una está vacía por dentro. Y ahí es donde Beware.. The South London Lover Boy. y The WhatsApp Shakespeare. funcionan prácticamente como canciones hermanas, dos canciones con cortes más actuales y que suenan más frescas. Las dos van de lo mismo desde ángulos distintos: hombres intensos, encantadores, teatrales, que parecen una solución pero en realidad son un parche. Uno es el típico seductor medio desastre; el otro, el que te vende amor por WhatsApp con promesas vacías y cero verdad.

Invierno

Llegamos al invierno, donde vemos a una RAYE fría en Winter Woman, donde cuenta el proceso emocional tras una decepción amorosa en una canción de producción más moderna fusionada con arreglos orquestales. RAYE parte de un momento de dolor muy crudo, viendo a la persona que le gusta con otra, y lo transforma poco a poco en una especie de coraza. Pasa de sentirse vulnerable, llorando sola y refugiándose en el alcohol, a construirse una nueva identidad más fría y distante, la mujer invernal, alguien que decide no mostrar sus emociones para protegerse; aun así, bajo esa estética de “triste pero bonita” sigue habiendo dolor, y la canción refleja precisamente esa contradicción entre querer endurecerse para sobrevivir y aceptar que la herida sigue ahí, mientras se repite que, con el tiempo, todo pasará.

En Click Clack Symphony podemos ver cómo sigue esa tristeza, esa sensación de soledad, aunque la esperanza, el hilo conductor del álbum, ya empieza a asomar la cabeza. Llama a sus amigas para que la salven, y confiesa que con ellas todo parece solucionarse y todo parece estar bien, aunque sea tan solo por unas horas. La última frase, “El frío nunca dura, mi amor. Solo le enseña al corazón a arder”, refleja el mensaje esperanzador del álbum. Tras las dificultades descritas en Click Clack Symphony, RAYE sugiere que los momentos difíciles, “el frío”, son temporales y pueden conducir a la calidez, el crecimiento y una pasión renovada.

Además, la colaboración de Hans Zimmer le añade a la canción un enfoque todavía más cinematográfico, sobre todo en su tramo final, donde todo crece hasta convertirse en un cierre monumental y esperanzador. Es uno de esos tracks que reflejan a la perfección la propuesta de este álbum: ambicioso, teatral, emocional y concebido a lo grande. No cualquiera puede tener un track así en un segundo álbum, y eso ya dice mucho del proyecto.

I Know You’re Hurting es una de las grandes baladas del álbum. Maximalista, orquestal, en la que muestra su enorme capacidad vocal y toda la emotividad que ello conlleva. Estrenada en Glastonbury 2025, es una de las favoritas y las más esperadas, y la elegida como focus track. Podemos dar las gracias desde ya a RAYE por apostar por este tipo de canciones como singles, teniendo en cuenta que es un baladón clásico de más de seis minutos de duración.

Esta estación acaba con un mensaje esperanzador al ritmo de una RAYE más electrónica en Life Boat. Recordemos que ella empezó haciendo EDM, antes de ser libre a nivel compositivo, ya que su primer sello discográfico, Polydor, no la dejaba lanzar la música que realmente quería por no ser lo suficientemente comercial. Estaban completamente equivocados. Esta última canción del invierno transmite un mensaje de resiliencia, reconociendo el dolor y las caídas, pero insistiendo en no rendirse porque siempre hay esperanza y un camino hacia adelante.

Primavera

La primavera empieza con la canción más jazzy de todo el álbum, I Hate the Way I Look Today, en la que incluye la gran importancia de los saxofones. Esta canción es la hermana a nivel lírico de Body Dysmorphia, una de las canciones de su primer álbum, exponiendo las inseguridades que le da mirarse al espejo y lo difícil que es aceptar tu cuerpo siendo mujer.

Su humor e ironía también están presentes en casi todo el proyecto. En Goodbye Henry se puede apreciar más que en ninguna otra. En esta canción, de claros toques soul setenteros y con gran presencia de la percusión, habla en tono irónico y gracioso de una despedida amorosa profundamente dolorosa, donde RAYE recuerda una relación que no pudo funcionar pese al amor que había, y narra ese último adiós lleno de cariño, arrepentimiento y esperanza imposible, deseándole lo mejor a esa persona mientras acepta que han tenido que separarse, mostrando cómo a veces amar también implica dejar ir, aunque los sentimientos sigan ahí. La canción la ha titulado con el nombre de Henry, ya que, tal y como dice ella, el hombre del que habla “ni siquiera se llama Henry. Pero solo intenta ser respetuosa”.

La primavera termina con dos de las grandes canciones del álbum, Nightingale Lane y Skin & Bones, aunque ya llevemos unas cuantas diciendo que son “grandes canciones del álbum”. La primera sigue hablando de una ruptura amorosa, en este caso su mayor y más dolorosa ruptura amorosa, tal y como ya adelanta al principio del tema. A pesar de ser una canción de desamor, la esperanza ya está más que visible, abriendo el álbum a una claridad mucho más presente. Ya no estamos en el punto de partida del disco, aquí el dolor sigue existiendo, pero ya no lo ocupa todo.

La última de esta estación es la divertida y funky Skin & Bones, muy en el tono musical del éxito WHERE IS MY HUSBAND!, justo la que le sigue, creando de seguido dos hits instantáneos divertidos, bailables, de estribillos pegadizos y en los que no faltan su carisma y la presencia clara de unos buenos saxofones, volviendo a dejar claro el ambiente jazzy del trabajo.

Verano

El verano empieza con ella preguntándose dónde está su marido, donde la esperanza ya está más que asentada. WHERE IS MY HUSBAND! recoge una RAYE mucho más ligera, más juguetona y más segura de sí misma, en una fase del álbum en la que la oscuridad inicial ya ha ido quedando atrás y el tono se abre a algo más luminoso.

Seguida viene Fields, una conversación con su abuelo en la que crea una oda a la familia, la memoria y el anhelo de liberación emocional a través de toques casi country que recuerdan a 16 CARRIAGES de Beyoncé, del álbum COWBOY CARTER, en el que RAYE participó a nivel compositivo. Concebida como un mensaje de voz a su abuelo, la canción reflexiona sobre el peso de la adultez, los remordimientos y las presiones de la vida, contrastándolos con la inocente alegría de la infancia. A través de imágenes de campos dorados y verdes, transmite el deseo de liberarse de las cargas, reconectar con los seres queridos y recuperar la libertad y la alegría. Entrelazada con la sabiduría de su abuelo y los recuerdos compartidos, la canción se convierte en una meditación sobre el legado, el amor y el poder sanador de la música como puente entre generaciones.

Para la parte final se junta con sus hermanas Amma y Absolutely, con las que ha estado durante su actual gira, para crear la animada, orquestal y divertida, como su título indica, Joy, la cual samplea Damn Right I Am Somebody de Fred Wesley & The J.B.’s, la banda de James Brown. Si bien en la canción original se hace la pregunta de “¿es usted alguien?” a alguien llamado Mr. Ray, en el contexto de esta canción esta frase parece interpretarse como si James se la hiciera a RAYE, quien luego responde en los estribillos: “Declaro que soy alguien”.

Ya en la parte final, RAYE termina de la manera más esperanzadora, declarando que se avecinan días más felices con una melodía tranquila, soul y muy setentera. Este penúltimo track, y la última concebida como canción como tal, cuenta distintas historias de personas que están pasando por momentos difíciles: una chica con el corazón roto, un hombre agotado por la rutina y la presión, una mujer mayor enfrentando la pérdida… y las une con un mismo mensaje: aunque la vida pueda ser dura e injusta, hay que aferrarse a la esperanza porque, incluso en medio del dolor, siempre pueden llegar tiempos mejores.

Y luego está FIN., que prácticamente traspasa la cuarta pared. RAYE agradece directamente al oyente haber escuchado el álbum y, si no ha encontrado esperanza en él, le dice que vuelva a escucharlo, tal y como ya advertía el propio título del disco. Todo ello con un tono muy cómico y muy de gran final de musical de Disney, como si el disco estuviera cerrándose con una última reverencia tras más de una hora de drama, dolor y esperanza.

Además, dedica esta última canción entera a mencionar a cada una de las personas que han hecho posible este álbum: técnicos, instrumentos, familia, equipo y demás. Durante más de cuatro minutos, RAYE no deja de encadenar créditos, nombres y agradecimientos, y precisamente ahí está parte de su encanto: en convertir algo que podría haber sido un simple cierre en una despedida larguísima, teatral, divertidísima y totalmente coherente con el universo del álbum.

Un disco que exige tiempo y lo devuelve multiplicado

RAYE ha demostrado con creces que sabe hacer trabajos conceptuales, que los cuida al detalle y se toma el tiempo necesario para desarrollarlos. Un tiempo que también exige al oyente al enfrentarse al disco. Va más allá del consumo rápido que nos rodea, es un álbum que requiere paciencia en una sociedad que quiere todo de inmediato.

Todo está cuidado al milímetro y todo encaja: letras, musicalidad, producción y concepto. En THIS MUSIC MAY CONTAIN HOPE. podemos encontrar de todo: jazz, funk, soul, blues, EDM e incluso momentos que miran al musical clásico o al pop más teatral. Pero lo impresionante es que nada suena disperso ni metido con calzador, al contrario, todo está envuelto en una coherencia brutal. RAYE consigue que estilos muy distintos convivan dentro de un mismo universo gracias a unos arreglos orquestales espectaculares, una dirección sonora clarísima y una sensibilidad que une cada canción. Todo suma para convertirlo en un álbum excelente, de esos que no se escuchan todos los meses, e incluso podríamos decir que ni todos los años.

Y además, también se nota que es un disco pensado para el directo. Por su teatralidad, por sus arreglos orquestales, por la manera en la que cada canción parece construida para ocupar espacio, respirar y crecer encima de un escenario. En ese sentido, todavía se disfruta más habiendo tenido la oportunidad de vivir parte de esta era en directo dentro de THIS TOUR MAY CONTAIN NEW MUSIC, la gira con la que RAYE pasó por Barcelona en febrero de 2026 y en la que ya estaba dejando ver cómo estas nuevas canciones pedían escenario, cuerpo y dramatismo real.

No sabemos cuántos premios ganará este trabajo ni qué cifras de reproducciones o éxito alcanzará, pero en nuestros corazones ya se ha llevado uno enorme. Es uno de esos discos que, como le dijo Adele a Beyoncé en 2017, son “monumentales”.

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