5SOS arrasa en Madrid con humor y fan service

Si alguien sabe cómo agitar y activar a un fandom, esas son las boybands. Y 5 seconds of summer lo demostró el pasado 30 de abril en el Palacio Vistalegre de Madrid, dejando claro que siguen dominando ese terreno con total facilidad.

El concierto estuvo dividido en actos, siguiendo una narrativa lineal, cómica y completamente carismática. Luke, Calum, Ashton y Michael arrancaron entrando en un coche situado sobre el escenario, acompañados de una bandera de España. Así daba comienzo el acto I, en la cima de su carrera: ese momento en el que todo va bien. Los visuales reforzaban la idea con vídeos en los que bromeaban (o no tanto) sobre ser la mayor boyband del mundo.

NOT OK y No. 1 Obsession fueron las elegidas para abrir el show, dejando claro desde el primer momento que iba a ser una noche cargada de energía rockera y estribillos coreados a pleno pulmón. Las fans, porque principalmente eran mujeres, estaban completamente entregadas desde el inicio, con looks llenos de estrellas en referencia al nombre de la gira, EVERYONE’S A STAR.

Humor, narrativa y fan service bien medido

También hubo espacio para los juegos y la interacción directa con el público. A mitad del acto II, centrado en su “caída”, ese momento en el que la banda deja de ser relevante y los medios empiezan a darla por acabada, todo tratado con ironía, aprovecharon para montar una divertida dinámica con un PowerPoint. El primer reto era decir en castellano “¡Todas son una estrella!”, desatando la locura cuando Luke empezó a hablar en español. Podemos entender el sentimiento. Después, tiraron de “lore” del grupo mostrando una foto de Luke de pequeño con la guitarra. Si escucharle hablar en español desató la ira, aquí estalló.

Esta sección estaba claramente enfocada al fan service, aunque también hubo guiños para quienes no les siguen desde el principio: enseñaron imágenes de su día por Madrid, desde su paseo por el Palacio Real hasta su parada para comer bravas y jamón ibérico. Estamos seguros que pronto volverán a pisar España.

En ese mismo intermedio recrearon unos “Boyband Awards” en clave de humor, reafirmándose como la mejor boyband del mundo. Los nominados eran sus teloneros, Master Peace y South Arcade, aunque, como era de esperar, ellos mismos se llevaron el premio. Esto sirvió para introducir Boyband, un tema que habla justo de estar enamorado de un chico de un grupo de chicos de pop-punk.

De la caída al renacer: emoción y nostalgia

La energía no bajó en ningún momento. Ashton, desde la batería, apareció en la parte frontal del escenario, aprovechando una pasarela circular que rodeaba a parte del público. EVOLVE fue uno de los puntos álgidos de la noche, destacando por ese sonido más cercano al rock alternativo con sintetizadores que tanto define su última etapa. El público no dejó de saltar y darlo todo.

El ritmo cambió con el acto III, centrado en el anhelo. A través de los visuales, la narrativa avanzaba hacia la nostalgia por la banda, mostrando cómo incluso ellos eran los últimos en enterarse de su “ruptura”, difundida primero por los medios. Aquí llegaron los temas más calmados como Ghost of You o I’m Scared I’ll Never Sleep Again.

La emoción continuó en el acto IV, la ruptura, en el que cada miembro interpretó canciones en solitario, enlazadas sin pausas. Luke brilló especialmente a nivel vocal, y Ashton sorprendió al tomar más protagonismo con el micrófono.

Tras este momento más íntimo, el grupo se reunió de nuevo para dar paso al acto V, el auge. Juntos interpretaron Amnesia en una versión más acústica, una de sus mejores canciones sin duda y fan favourite. Las linternas iluminaban la grada y bastantes lágrimas se pudieron ver entre el público. Esto fue por las fans que estaban ahí con 13 años y ellos tan solo eran los teloneros de One Direction, y ahora siguen amando a la banda.

Después llegó el momento de la canción sorpresa, elegida por los asistentes al show. Don’t Stop fue la elegida, y por supuesto, el público lo volvió a dar todo. Los chillidos los decían todo: los hits antiguos hacían desvivirse a muchas.

El cierre del círculo llegó con el último acto, el inicio, donde recuperaron temas como Voodoo Doll o She Looks So Perfect, manteniendo intacta su energía y una conexión impecable entre los cuatro sobre el escenario.

La gran sorpresa llegó en el encore: una bailarina de flamenco apareció durante Everyone’s a Star. A priori nadie entendía nada, una bailarina de flamenco bailando una de sus canciones más punk de su repertorio, pero todo tenía sentido, ya que en cada ciudad por la que pasan sacan a alguien haciendo algo típico de ese país.

El final no podía ser otro que Youngblood, con la banda y el público completamente entregados, saltando entre confeti y una euforia colectiva difícil de describir cuando se trata de fans de una boyband.

5SOS demostró en Madrid que sigue siendo una banda muy sólida, con carisma, una presencia escénica impecable y magnética, y una capacidad envidiable para conectar con su público sin caer en la repetición. Más de una década después, sus canciones siguen funcionando, impulsadas por la nostalgia, pero también por su habilidad para reinventarse en cada trabajo.

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