Ne-Yo en Madrid: nostalgia R&B y hits en el Movistar Arena

El R&B nunca ha calado demasiado en España, y menos en estadounidense, excepcionando los grandes hits radiofónicos de los 2000, entre los que se encuentras hits de grandes nombres como Beyoncé, Usher o Rihanna, entre otros. Aunque el pasado 17 de abril en Madrid se demostró que aún hay mucha gente que lo escucha, principalmente millennials o generación Z primeriza, los grandes nostálgicos de los temas de principios de los 2000.

Un viaje directo a los 2000

Ne-Yo llegó a Madrid como fecha única en España para ofrecer un show repleto de hits y alguna que otra sorpresa. Empezó encadenando Miss Independent y Because of You, probablemente, dos de los temas más famosos del R&B de los 2000, todo a través de una voz impecable, que sonaba tal cual a la de las canciones en digital, y mucho baile.

Acompañado de cuatro bailarinas en tacones, una banda de cinco músicos y tres coristas, el show jugó en terreno seguro casi todo el rato, durante la hora y media que duró. Tiró principalmente de la nostalgia millennial, de esos temas que veíamos en MTV. So Sick y Closer fueron, sin duda, dos de los grandes momentos de histeria y gritos en el público: dos de las canciones más coreadas del show, acompañadas de un baile más que animado, en el que el propio Ne-Yo también lo daba todo, especialmente en la segunda.

Ne-Yo dejó claro que es hijo de MTV por los visuales que llevaba, entre galácticos y futuristas, muy del 2005, y en disonancia total con su gorro de cowboy; aunque, a ratos, también le enfocaba la cámara y se le podía ver en pantalla grande.

Una batalla de baile con fans

El momento más divertido del show fue, sin duda, cuando subió a tres fans al escenario para hacer una batalla de baile durante PUSH BACK, su canción más dancehall junto a Stefflon Don y Bebe Rexha. La primera participante, de Madrid, dijo con orgullo, era claramente bailarina y tenía todas las de ganar desde el principio. La segunda optó más por un perreo con Ne-Yo; su versión adolescente no se lo creería. La tercera también tiró por el perreo, en este caso más disfrutón, aunque también más individualista. El aplausómetro del público dictó la ganadora, aunque ya se intuía desde el inicio: la primera chica se llevó la victoria, aunque las tres se llevaron un buen rato y un recuerdo inolvidable.

En Mad, bajo una lluvia de estrellas en los visuales, sus tres coristas tomaron gran protagonismo, haciendo solos y creando, junto a él, una especie de coro gospel con tan solo una guitarra en la instrumentación, que nos transportó al Brooklyn más profundo.

Posteriormente, también dejó espacio para la novedad, atreviéndose a mostrar su nueva etapa country, mezclada con todo lo que ama y le gusta, tal y como explicó. Cantó dos canciones nuevas que no se alejan tanto de su estilo particular R&B, pero sí tienen una gran influencia del country más estadounidense.

Ne-Yo en el Movistar Arena de Madrid / Foto: Manu Pasik

Un final de hits imbatibles

La siguiente etapa del concierto consistió en interpretar canciones en las que explicó que había participado en la composición. Solo los más fans podían anticipar la bandeja de hits que tenía preparada. Let Me Love You de Mario fue la primera, mostrando su lado más romántico. Después llegaron dos de las grandes reinas del pop: Rihanna, con Hate That I Love You, canción que tienen juntos, y Beyoncé con Irreplaceable, con ambas voces femeninas de fondo acompañando. Sin duda, se sintió como si ellas mismas estuviesen allí.

El concierto se despidió por todo lo alto, con humo, confeti y tres temas irresistibles para cualquiera de la generación que creció con esta música. Play Hard de David Guetta dio inicio a la fiesta final, seguida de las colaboraciones con Pitbull: Time of Our Lives, con la que podemos asegurar que “no fuimos a la iglesia, pero nos bendijeron”, y Give Me Everything como broche definitivo, con el público eufórico, saltando y cantando cada palabra.

Claramente, estos tres titanes del electropop de los 2010 no dejan indiferente a nadie, y Ne-Yo supo jugar su baza perfectamente para cerrar por todo lo alto. Y podemos afirmar que, pese a ser un artista que tuvo su gran momento hace 15 años, la nostalgia sigue tirando mucho, y él sabe perfectamente defender su repertorio y ofrecer lo mejor de él sin decepcionar a nadie.

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