Ralphie Choo deja pistas de «Charmain» en el Movistar Arena

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El 20 de febrero, Ralphie Choo se estrenó en el Movistar Arena de Madrid con un público que venía con una idea bastante clara. Era su primer gran concierto en Madrid y, además, llevaba meses rodeado por la expectativa de su segundo álbum. No porque hubiese una fecha ni un anuncio reciente, sino justo por lo contrario, porque se había hablado de “presentación”, pero el disco seguía sin aparecer.

Alternando entre clásicos y nuevo repertorio

El concierto empezó con una pieza instrumental que sirvió para presentar a la banda antes de que Ralphie entrase del todo. Ya con él en escena, el arranque fue con PIRRI y una puesta en escena relativamente contenida.

A partir de ahí, el show funcionó por contraste. Por un lado, canciones de SUPERNOVA con las que el público se venía muy arriba, y por otro, los nuevos estrenos de su esperado segundo álbum.

En los temas más conocidos, la pista se vino arriba sin pensarlo: gritos, saltos y un público completamente entregado, coreando cada frase como si fuera un himno. Con parte del material nuevo, en cambio, el ambiente cambió. Hubo más escucha y atención, aunque también se escuchó alguna queja puntual de fans que, al no saberse todavía las canciones, se sintieron un poco fuera del momento, decayendo un poco la energía del show.

Ralphie Choo, por su parte, se movió con total naturalidad durante la hora y cuarto que duró el show. Tiene esa forma impredecible de ocupar el escenario que por momentos recuerda a performers como Tyler, The Creator o a Childish Gambino, aunque llevada a un terreno más folclórico. También se le notó algo inquieto con pequeños fallos técnicos, recolocándose los in-ears varias veces, pero sin que eso llegara a afectar al ritmo del concierto.

Entre los invitados sorpresa, apareció Mori para cantar WCID?, aunque rusowsky tuvo un papel más largo y mucho más protagonista, desatando la euforia del público cantando BBY ROMEO y GATA de seguido, aunque casi al final del show volviese a aparecer para cantar la gran colaboración Dolores, la que podemos decir que es como el Telephone de los modernos madrileños.

Ralphie Choo en el Movistar Arena de Madrid / Europa Press News/Getty Images

El álbum no está (todavía)

Y llegó el momento que todo el mundo estaba esperando, aunque fuera para confirmar lo que se intuía. Ralphie habló del nuevo álbum y dijo que aún no está listo. Habló de la presión, de lo exigente que es consigo mismo, de tener la cabeza con mil ideas diferentes y cambiantes siempre. Y soltó un mensaje que se quedó flotando en el Movistar Arena: «Os animo a que falléis una y otra vez, una y otra… Mi madre, que está por aquí, sabe que soy el que más falla. Os invito a que no sobrepenséis las cosas y que las hagáis con naturalidad. Fallad mucho». Quería que este segundo álbum fuese mejor que SUPERNOVA, a lo que aclaró que no es mejor, sino diferente. Aun así, dejó una especie de pista clarísima, porque en mitad del concierto apareció el nombre Charmain, como un posible título de su próximo proyecto. Que no estuviese listo aún no le impidió cantar con absoluta confianza algunas de las canciones nuevas.

Si hay dos momentos que resumen la parte más física del show, esos fueron ROOKIES, en la que se echó en falta la presencia de Barry B, y el final con VALENTINO, donde la pista se convirtió en lo que mucha gente venía buscando: Energía, caos, pogos y pura euforia entre un tecno mucho más hardcore y que retumbaba más que ninguna de las canciones anteriores. Se notaba que el público tenía ganas de soltarse y que había venido a vivir justo eso.

Al final, la sensación fue que el primer Movistar Arena de Ralphie Choo no fue la “presentación del álbum” que algunos imaginaban y esperaban, pero sí fue una confirmación de que puede sostener un recinto grande con cambios de ritmo, con momentos más vulnerables y otros más enérgicos y físicos.

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