El jueves 9 y el viernes 10 de julio vivimos dos jornadas de Mad Cool 2026 completamente diferentes, pero igual de intensas. Llegamos al recinto de Villaverde con una lista de artistas que no queríamos perdernos y salimos sin voz y con algún que otro descubrimiento.
Jueves en Mad Cool 2026: el gran día del pop
El jueves llegamos especialmente emocionados. Era el gran día pop de Mad Cool 2026 y todavía teníamos por delante los conciertos de Reneé Rapp, Lorde, Zara Larsson, JENNIE y Florence + The Machine. Una tarde que empezó a las siete y terminó de madrugada, saltando y cantando.
Reneé Rapp: mucha actitud y una voz muy infravalorada
Nuestra primera parada fue Reneé Rapp. La estadounidense apareció sobre el escenario con esa energía despreocupada y esa actitud de chica mala que tanto la caracterizan, pero su concierto también sirvió para recordar que no todo es cuestión de personalidad. Reneé Rapp tiene una voz increíble y bastante más infravalorada de lo que debería. Su presencia, su forma de moverse por el escenario y esa sensación de que hace exactamente lo que le da la gana terminaron cautivándonos. Una gran y genial forma de empezar el día.
Lorde convierte su show en una catarsis colectiva

Después llegó uno de los conciertos que más esperábamos, el de Lorde. La neozelandesa aterrizó en Madrid para presentar Virgin y su actuación fue exactamente como su último álbum: catártica, dramática, física y tremendamente emocional. Los visuales, la performance y todo el concepto que rodeaba el espectáculo hacían que no pareciese una simple sucesión de canciones. Lorde construyó su propio universo sobre el escenario y consiguió trasladar la intensidad de Virgin a un recinto enorme sin perder la cercanía con el público, aunque una pena que este concierto no hubiese sido de noche porque era un show muy visual y de luces.
El repertorio estuvo bastante equilibrado entre las canciones nuevas y algunas de las grandes favoritas de sus seguidores. Hubo espacio para volver a Pure Heroine y, sobre todo, a Melodrama, el gran disco favorito de buena parte de sus fans. Saltamos, gritamos, lloramos y cantamos hasta nuestras gargantas nos permitieron.
La única pena fue que no incluyese absolutamente nada de Solar Power, y más eniendo en cuenta que el concierto fue de día y que el sol todavía acompañaba buena parte de la actuación, al menos una canción de aquel álbum habría encajado perfectamente. Pero es difícil quedarse demasiado tiempo con ese reproche después de una actuación así de bestia.
También quiso terminar el concierto de una forma mucho más cercana, bajando hasta el extremo de la pasarela para cantar Ribs junto al público, una de las canciones más queridas por todo el fandom. Escuchar a miles de personas gritar al mismo tiempo «feels so scary getting old» fue, sin duda, uno de esos momentos más especiales y una auténtico core memory.
Zara Larsson confirma que ha salido definitivamente del Khia Asylum

Al terminar Lorde, seguimos la gran corriente de personas que se dirigía hacia el escenario Orange para ver a Zara Larsson. Nada más llegar, nos dimos cuenta del enorme boom que está viviendo. Aquello estaba completamente abarrotado y acercarse al escenario era prácticamente imposible, así que nos colocamos bastante más lejos de lo que nos habría gustado, pero incluso desde la distancia quedaba claro que Zara Larsson es una diva absoluta. Tiene actitud, carisma, sabe bailar, es divertida y entiende perfectamente qué espera el público de una estrella del pop.
Después de años dándonos éxitos como Ain’t My Fault o Symphony, parece que finalmente ha conseguido salir del Khia Asylum. Su nueva etapa, marcada por la estética veraniega de Midnight Sun y canciones como Stateside Remix, le ha devuelto el lugar que siempre mereció dentro de la conversación pop. Fue un concierto colorido, ligero, lleno de energía, y perfecto para una noche de verano.
JENNIE demuestra que es un fenómeno por sí sola

De Zara Larsson nos fuimos directamente a JENNIE. La integrante de BLACKPINK llegó a Mad Cool para presentar RUBY, su primer álbum en solitario, con un espectáculo completamente coreografiado y visualmente impresionante. Todo en su actuación estaba medido, las coreografías, los cambios, las pantallas, los bailarines y esa actitud de auténtica bad bitch con la que domina el escenario. Un show hipnótico.
La enorme cantidad de fans congregados frente al escenario confirmaba que no estábamos simplemente ante una integrante de BLACKPINK, sino ante una estrella capaz de sostener por sí sola uno de los grandes conciertos de la jornada. El final con like JENNIE terminó de demostrar que RUBY fue uno de los discos pop más potentes de 2025 y que sus canciones ganan todavía más cuando se acompañan de una producción de esta magnitud.
Florence + The Machine hechiza y controla el clima

Terminamos el jueves con Florence + The Machine. Nosotros apenas conocíamos tres o cuatro canciones, pero no hizo falta saber nada más para entrar completamente en su mundo. Florence Welch no necesita una producción descomunal para llenar un escenario. Le bastan su presencia, unas cuantas bailarinas y esa voz que parece directamente de otro universo. Descalza, recorriendo el escenario y dando saltos con su vestido al viento, fue capaz de hechizar a todo el recinto desde el minuto uno.
La experiencia fue tan mística que, por momentos, incluso daba un poco de miedo. El viento soplaba justo cuando tenía que hacerlo, su ropa y su pelo se movían al ritmo de las canciones y parecía que era ella misma quien estaba controlando el clima. Todo formaba parte de un extraño ritual dirigido por una bruja que sabía perfectamente lo que estaba haciendo. A pesar de toda esa intensidad, Florence se mostró dulce, cercana y completamente conectada con sus seguidores. Su voz fue la gran protagonista.
Uno de los mejores momentos del día llegó con Dog Days Are Over. Antes del último estribillo, Florence pidió a todo el recinto que guardase el teléfono: «si estás grabando, no puedes estar saltando ni viviendo realmente lo que está sucediendo». La gran mayoría le hizo caso. Miles de personas bajaron sus móviles y comenzaron a saltar y cantar juntas en una explosión colectiva de felicidad y fue uno de esos momentos que explican por qué seguimos yendo a conciertos.
Viernes en Mad Cool 2026: de la furia de Halsey al descubrimiento de Sigrid
El viernes cambiamos ligeramente el pop más brillante del día anterior por guitarras, fuego y una energía mucho más rockera. Halsey fue la encargada de abrir nuestra segunda jornada y Twenty One Pilots de ponerle el cierre de madrugada.
Halsey prende fuego al escenario

Halsey salió al escenario cuando todavía era completamente de día para presentar su etapa más rockera, acompañada por una estética oscura que parecía sacada de una especie de un cuento medieval.
Desde Nightmare y I Am Not a Woman, I’m a God, la cantante dejó claro que no tenía intención de bajar la intensidad. También llevó a su terreno más rockero canciones como Closer o Without Me, uno de los mayores éxitos de su carrera. Halsey es magnética, sabe cómo moverse, cuándo acercarse al público y cómo despertar a una audiencia que todavía estaba entrando en calor. Hubo fuego, guitarras, actitud y una artista que no dejó de entregarse durante toda la actuación.
Uno de los momentos más brutales llegó con el último estribillo de Experiment on Me. Fans y personas que quizá no conocían tanto su repertorio terminaron saltando juntas mientras Halsey lo daba absolutamente todo sobre el escenario. La única pena fue el horario. Con la oscuridad de la noche, el fuego, los visuales y toda aquella estética habrían ganado muchísimo más. Aun así, consiguió que nadie se acordase demasiado del sol mientras estaba actuando.
Holly Humberstone baja las pulsaciones

Después de Halsey nos quedamos un rato viendo a Holly Humberstone. La conocíamos de pasada y su actuación fue una pausa tranquila entre dos conciertos mucho más intensos.
Su propuesta como cantautora fue íntima, agradable y sin grandes artificios. Quizá no fue una de las actuaciones que más huella nos dejó durante el festival, pero sí un buen momento para sentarnos, bajar las pulsaciones tras el enérgico show de Halsey y disfrutar de sus canciones sin demasiadas expectativas. Estuvo bien. Ni necesitó ser más ni vamos a fingir que fue uno de nuestros conciertos favoritos.
Sigrid se convierte en nuestro gran descubrimiento

Y entonces llegó Sigrid. Fuimos a verla porque apenas conocíamos un par de canciones, entre ellas Head on Fire, su colaboración con Griff, pero salimos de allí siendo fans de por vida.
Sigrid es natural, divertida y tremendamente cercana. Verla sobre el escenario es casi como estar viendo actuar a una amiga. Apareció con un outfit completamente normal y solo necesitó sus canciones y una energía mágica. Desde el principio consiguió que todo el escenario vibrase con ella. La gente bailaba, sonreía y se dejaba llevar por una de las mejores energías que vivimos durante los dos días de festival.
El gran momento llegó con Fort Knox, cuando nos animó a todos a bailar. Y eso hicimos. Durante unos minutos, el concierto se convirtió en una experiencia colectiva de buenísima energía y ambiente en la que daba igual cuánto conocieses su repertorio. Menudo descubrimiento. Si todavía no escucháis a Sigrid, sinceramente, no sabemos a qué estáis esperando. Fue uno de los mejores conciertos de todo nuestro Mad Cool.
Twenty One Pilots cierra la noche sin detenerse un segundo

Después de Sigrid aprovechamos para cenar y recuperar algo de energía antes de terminar la noche con Twenty One Pilots. Y menos mal, porque ellos no pararon ni un solo segundo.
Tyler Joseph y Josh Dun volvieron a construir un espectáculo completamente dedicado a sus fans. Desde el primer momento mantuvieron los personajes y todo el lore que rodea al grupo, mezclando sus nuevas canciones con los grandes hits de su repertorio. Entre fuego, confeti y pirotecnia, Josh Dun terminó subido a una estructura para tocar la batería a varios metros de altura. Tyler apareció sobre el público, agitó el micrófono como si fuese un látigo y recorrió diferentes puntos del recinto sin dejar de sorprender.
Durante Ride, apareció en el balcón de la zona VIP y terminó invitando a un miembro del equipo de seguridad a cantar el estribillo junto a él. Fue uno de los momentos más divertidos y espontáneos de la noche.
El final con Trees, rodeados de confeti, fuego y unos fans completamente entregados, volvió a demostrar por qué Twenty One Pilots tiene una conexión tan especial con su público.
Lo mejor es que no hacía falta conocer todas las canciones ni entender cada parte de su narrativa para entrar en el concierto. Siempre estaba ocurriendo algo nuevo sobre el escenario. Cuando pensabas que ya habían enseñado todas sus cartas, Tyler o Josh aparecían subidos en otro lugar. Fue intenso, sorprendente y la mejor forma posible de cerrar nuestros dos días en Mad Cool 2026.
Dos días intensitos
Después de dos días corriendo de un escenario a otro, pasando calor, saltando y cantando hasta quedarnos sin voz, terminamos Mad Cool agotados, pero completamente felices. Pudimos disfrutar por fin de shows que llevábamos años esperando, conectar de una forma diferente con artistas que ya nos gustaban y descubrir a otras que ni siquiera estaban entre nuestras prioridades y acabaron convirtiéndose en algunas de nuestras favoritas.
Y quizá eso fue lo más especial, el ver a quienes veníamos buscando, y el salir con nuevas obsesiones, canciones que ahora significan algo distinto y momentos que ya se han quedado para siempre conectados a estos dos días.





