Todos los años, o menos de cada año, hay un evento musical al que parece que todo el mundo quiere ir o al que todo el mundo está acudiendo. Ya pasó con la fiebre del Eras Tour de Taylor Swift y este año con el tour de Bad Bunny. Estos meses de septiembre y octubre le toca a Shakira y a su residencia de 12 fechas en un estadio diseñado tan solo para ella en el Espacio Iberdrola de Madrid.
El Estadio Shakira, Macondo Park, es un parque temático lleno de música, con conciertos pre-show bajo el nombre de Es Latina Fest, donde encontramos nombres desde Ángeles Toledo hasta Yerai Cortés, Amaia o Guitarricadelafuente. Además, hay muchísimos stands para hacerse fotos, jugar a juegos temáticos de Shakira, ver el vestuario que ha utilizado en videoclips e incluso ganar un coche en el stand de Geely Auto, marca que nos llevó a conocer este espacio y vivir el concierto de primera mano.
Un inicio más flojo de lo esperado con algún cameo
El show empezó más suave de lo esperado con La Fuerte y GIRL LIKE ME, tras una retahíla de más de 10 videoclips de Shakira en pantalla que se hicieron un poco largos, (y eso que ver a Beyoncé y a Rihanna siempre da alegría), y con Shakira paseando entre medias de público acompañado de un puñado de gente famosa, entre ellos la artista canaria Ptazeta, algo que claramente está repitiendo de la famosa y comentada «Casita» de Bad Bunny.
En cuanto llegaron canciones más míticas, como La Intuición, aunque bastante acortada, y Estoy Aquí, el público enloqueció. Shakira aprovechó para saludar y agradecer al público, muy cariñosa y agradecida de estar de vuelta en España. «Cómo te fuiste y cómo volviste», nos contó, con cierto humor e ironía.

Una colección de himnos y una sorpresa estelar
El delito del show fue que no incluyese Ciega, Sordomuda, pero se la perdona porque después continuó con temas más actuales como TQG (sin Karol G) y Te Felicito (sin Rauw Alejandro). También se la perdona porque más tarde vino una sorpresa mucho mayor: su gran amigo y colaborador, con el que ha hecho una de sus mejores canciones, salió al escenario. Alejandro Sanz apareció para cantar La Tortura.
Difícil de explicar con palabras lo que fue verles juntos interpretar el tema por sorpresa. El público enloqueció y el fuego no paraba de salir del escenario, haciendo que el estadio ardiese de emoción.
El set en el que salió Alejandro Sanz fue casi épico. El escenario era sencillo, demasiado, he de decir, para todo lo que ha montado alrededor. Tan solo una banda y unos visuales que a veces quedaban increíblemente bien, creando efectos de agua en el suelo o fuego detrás de la artista, y otros que parecían creados con IA (perdón a los diseñadores que haya detrás de esto), en los que veíamos a una Shakira resurgir entre la arena o a una loba con sus dos bebés, haciendo referencia a la artista y a su apodo, La Loba, y a sus dos hijos.
La Tortura vino acompañada de La Bicicleta, Hips Don’t Lie, momento de histeria colectiva en el que se paseó bailando por la pasarela con las bailarinas, todas vestidas igual, y Chantaje. Este último momento empezó en los camerinos, con Shakira cambiándose de ropa y retransmitido a través de las enormes pantallas, al igual que ya vimos en el MAYHEM BALL de Lady Gaga con How Bad Do U Want Me. Acabó en el escenario con un conjunto distinto al anterior y con la canción en versión salsa, aportando un toque diferente que le sentó genial.
El subidón no paraba. Después llegó Loca, una de sus canciones más animadas, en la que, acompañada también de bailarinas, no paró de bailar y de darlo todo con una energía desbordante.

Una Shakira que mira atrás para volver a levantarse
Shakira aprovechó también para hablarnos de su vida personal, de cómo lo había pasado estos últimos años. Se entendía que hacía referencia a su divorcio y a los problemas con Hacienda, batalla que ganó tras ocho años entre abogados. Con ello aprovechó para lanzar un mensaje de libertad femenina, diciendo que nosotras, las mujeres, siempre salimos adelante y que cada vez que nos levantamos lo hacemos más sabias y más fuertes.
Para estar bien con otra persona es más importante estar bien contigo misma y, para ello, hay que saber encontrarse estando sola y disfrutarlo. Dio paso a Soltera, una de sus últimas canciones, que no ha tenido un éxito especialmente impactante, pero que en directo se disfrutó mucho, haciendo bailar especialmente a las mujeres divorciadas y felizmente solteras.
Llegando al final, no faltaron sus clásicos Ojos Así, en la cual aprovechó la influencia árabe de la canción para mostrar su danza del vientre acompañada de unos cuchillos, Pies Descalzos y Te Dejo Madrid, canción que nos contó que dedicó a un amor madrileño que tuvo con 19 años, la primera vez que vino a la capital con tan solo su pelo negro y una guitarra. Un temazo en el que hasta tocó la mítica armónica antes del último estribillo.
Suerte (Whenever, Wherever), Dai Dai y Waka Waka volvieron a ser momentos de euforia y de unión entre el público. Todo el mundo cantaba, bailaba y se abrazaba. No se sabe si es porque las canciones van asociadas a la victoria de España en los mundiales o a que estábamos siendo testigos de una de las giras más exitosas del mundo y de un show de la popstar latina por excelencia. Queremos pensar que el segundo motivo.

Las lobas aúllan y facturan
Para el encore, después de su despedida, puso unos visuales en los que se dictaban los 10 mandamientos de las lobas, una especie de nuevo testamento o de New Rules a lo Dua Lipa para mujeres de más de 40 años, divorciadas, que se sientes empoderadas, mientras salía al escenario una gran loba con luces LED en los ojos.
Para el final no podía dejar otras que Loba y la BZRP Music Session, esa canción que dedicó con despecho a Piqué tras su divorcio, y que supuso un verdadero reseteo cultural con todas las letras. El último tema lo alargó añadiéndole un toque electrónico e hizo que toda la fuerza con la que no comenzó la llevase hasta esta última canción, dejándonos con un sabor de boca de lo más dulce y divertido.
Para el enorme parque de atracciones que ha montado, realmente se esperaba más producción encima del escenario, y más en los tiempos que corren, en los que ya solo ver a una banda en un concierto de estas dimensiones se queda corto. Pero Shakira ha demostrado que no le hace falta mucho más que su energía, su carisma y los enormes y gigantescos temazos que lleva cosechando durante más de 30 años, que se dice rápido.
Definitivamente, ella es la mejor popstar latina que existe y, de momento, no tiene competencia.





